|

Un
local sólo para drogadictos
Sonsonate.
El edificio costará cien mil dólares y su uso será
exclusivo para consumidores de drogas. Funcionará en el municipio
con mayor índice de drogadictos
Víctor Maldonado
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Cuatro
jóvenes y un sicólogo forman el Centro Nuestra Señora
de La Paz, de Izalco. Los primeros buscan su rehabilitación
luego de ser consumidores de drogas y el otro es un profesional
que se esfuerza en ayudarles.
Es el principio de una historia que tiene como capítulo
inmediato, la construcción del nuevo local de la institución
cuya primera fase costará cien mil dólares.
El centro es administrado por la Asociación San Vicente
de Paúl que construirá el Centro de Rehabilitación
para adolescentes víctimas de drogas y alcohol.
Éste funcionará en el cantón Cruz Grande,
a dos kilómetros al norte de Izalco. Ahí se espera
dentro de cuatro meses, tener capacidad para dar atención
al menos a 25 personas que deseen alejarse de su dependencia por
las drogas.
Esfuerzo propio
El centro de rehabilitación trabajará para cerrar
dos puertas a quienes los busquen: las que conducen al hospital
y el cementerio. Su programa se basa en la voluntad para alejarse
de los vicios. La auto disciplina es grande.
Los cuatro jóvenes que se han acogido al programa creen
en lo que hacen y se esfuerzan por rescatarse.
Uno de ellos, de 21 años, admite haber sido adicto a muchas
de las drogas conocidas en el país. En cuatro años
perdió oportunidades de trabajo y estudio, así como
el afecto de su familia.
Me he dado cuenta del tiempo perdido y me esfuerzo para volverme
útil a la sociedad y la familia, indica.
Otro de ellos, dos años mayor, se incorporó a las
pandillas a los once años. Uno después era consumidor
de drogas.
Él piensa que uno de los problemas de los drogadictos es
que, sin poner nada de su parte, tratan de que el resto de personas
vea las cosas a su manera, aun cuando sepan que están equivocados.
Las maras son una ruta frecuente a la drogadicción,
según considera otro de los incorporados al plan de rehabilitación.
Éste inició a los trece años, -hace nueve-,
su dependencia de la marihuana, crack, pegamento, e incluso gasolina.
Hoy, en su proceso de recuperación, recapacita y trata de
enmendar el daño que causó a otras personas.
Todos creen que la rehabilitación funciona y por ello están
optimistas con el proyecto del nuevo edificio. Su compromiso será
atraer a dependientes de drogas, para que también puedan
mejorar su vida.
Un proyecto paso a paso
El centro de rehabilitación abrirá oportunidades
a muchos jóvenes para quienes el alcohol y las drogas se
han convertido en pesadas cadenas
Dos salas de terapia, clínica, enfermería, habitaciones,
baños, jardines y un salón de usos múltiples,
serán las instalaciones incluidas en la primera fase de construcción
del centro de rehabilitación en el cantón Cruz Grande.
La sociedad San Vicente de Paúl considera que ahí
podrán atender en promedio a 25 personas dentro de cuatro
meses. Saben que será necesaria una segunda etapa de las
obras. Pero no quieren hablar de ella hasta que encuentren el financiamiento
necesario.
Para crear el edificio, evaluaron los problemas de drogas en Izalco
y luego conversaron con las autoridades municipales. Así
quieren retirarse de la casa particular en que actualmente operan,
para inaugurar el edificio que abrirá muchas más oportunidades.
Quienes asisten en busca de ayuda, conocen las primeras herramientas
para ello, en los primeros días: les inculcan los valores
cristianos y morales. Un alcohólico que se beneficia con
la atención, expresa que ahí se dio cuenta de
que existe e importa.
Erick Castro, sicólogo que trabaja con los jóvenes
en el sitio, piensa que ellos deben superar los factores que originan
su dependencia de las drogas para luego estimular su auto estima.
Pero también considera importante la participación
de todos los sectores de la sociedad que no deben pensar sólo
en rechazo, sino también en dar oportunidades.
|