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Meditando
Cuando la inseguridad es seguridad
MarÍa Eugenia vÁsquez
vasquez_valiente@yahoo.com
En los años en los que he podido observar el comportamiento
humano, incluyéndome dentro de él, he podido percatarme
de que lo que en muchos ejemplos se me presentó como algo
sólido y con-sistente, con el pasar de los años fue
desvanecién-dose poco a poco en la más feliz de las
ocasiones
Es que el ser humano, no sé si por imitación o por
un miedo de alguna manera asumido inconscientemente, tiende a asegurar,
a asegurarse en contra de casi cualquier cosa... y no hay falacia
más grande que la seguridad... y más que falacia,
la seguridad es una ilusión.
Y el planteamiento podrá leerse como una incoherencia...
pero la mayoría de conceptos que de alguna forma pretenden
hacernos sentir... sí, sentir y temer... sobre todo temer...
a esa cierta especie de vulnerabilidad enfermiza para con casi todos
los acontecimientos que constituyen la existencia humana, y sobre
los cuales no tenemos mayor control...nunca lo tendremos, porque
vivir es así...
Por otro lado, la frase podrá, incluso, ser juzgada por
muchos, por muchísimos, como una irreverencia, como un disparate...
sí, porque el hombre, según muchos, busca la seguridad
en todos los aspectos de su vida, pero esa búsqueda de la
seguridad no es una condición natural del hombre, es un hábito
aprendido y, de hecho, un mal hábito... sí, porque
nos estamos desarrollando dentro de una dinamicidad verdaderamente
viva, dentro de un espectro energético que al igual que nosotros
va en ascendencia continua... lo creamos o no... y es tal esa fuerza
que los acontecimientos que son parte integrante de la misma nos
pueden cambiar la perspectiva de un momento a otro... de hecho,
nos ha pasado y nos seguirá pasando.
El ser humano ha buscado y pretendido encontrar alguna seguridad
en todo lo que hace, en todo lo que aspira, y eso... eso es algo
que está fuera del alcance de todos, sí, de todos.
En los años en los que he podido observar el comportamiento
humano, incluyéndome dentro de él, he podido percatarme
de que lo que en muchos ejemplos se me presentó como algo
sólido y consistente, con el pasar de los años fue
desvaneciéndose poco a poco en la más feliz de las
ocasiones...
Es cuestión de la actitud que asumamos ante la realidad
actual y ante las realidades que están por venir, por venírsenos
encima... y... qué tan preparados estamos para no sólo
asumirlas con madurez, con valor y, sobre todo, con inteligencia...
y luego de ello para encontrar el camino que hemos de seguir, para
permanecer dentro de la sinusoide vital que constituye nuestro cotidiano
diario...
Es interesante ver cuánto ha cambiado nuestra realidad en
los últimos veinticinco años... no sólo nuestra
geografía... sino especialmente la mentalidad del salvadoreño
promedio... y muy a pesar de los embates que todos esos acontecimientos
nos han venido enseñando en forma no tan ortodoxa, hemos
sabido encontrar la salida ante el sobrecogimiento, la turbación
que de pronto sentimos en momentos tan pero tan inciertos... no
hay duda, hemos aprendido y mucho...
La naturaleza es incierta, hasta cierto punto, prueba de ello son
los desastres naturales que forman parte de nuestras existencias...
y que en un momento nos cambian la perspectiva, nos cambian el rumbo
colectivo de nuestras aspiraciones... de allí que es inteligente
que no peliemos contra ella... porque ella siempre será más
fuerte que nosotros, es más vieja y hace lo que tiene que
hacer... estamos dentro de ella, formamos parte de ella... mejor
trabajemos con ella en beneficio de nuestra misma esencia.
* Lic. en Derecho.
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