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Delicias
a luz de las velas
Una
de las mayores atracciones de Nahuizalco, en Sonsonate, es su mercado
nocturno, en el cual, desde la 6:00 p.m. hasta las 11:00 p.m. se
pueden encontrar y degustar deliciosos platillos típicos.
José Osmín Monge
El Diario de Hoy
FOTOS EDH/MARITZA SANTOS
vida@elsalvador.com
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| Señora no identificada vende comida
en el mercadito de la ciudad de Nahuizalco, departamento de
Sonsonate. Foto: EDH/Maritza Santos |
En Sonsonate, a 68 kilometros de San Salvador, se encuentra Nahuizalco,
uno de los más fuertes y antiguos núcleos indígenas
de El Salvador.
Esta pintoresca población fue fundada y habitada por pipiles,
y en ella aún se pueden observar a mujeres indígenas
ataviadas con coloridos refajos, que es una falda ceñida
a la cadera afianzada a la cintura por medio de un nudo.
La mayoría de las mujeres se dedica al antiguo arte prehispánico
del petate; los hombres, a la fabricación de alfombras, canastas,
tombillas, paneras y otros, que se obtienen del mimbre y del tule.
Pero en Nahuizalco no sólo es su gente con rasgos indígenas,
sus artesanías y su iglesia colonial lo que llaman la atención
de turistas nacionales y extranjeros, sino también su tradicional
mercado nocturno.
Este singular mercado se ubica al costado oriente del parque central,
y en él se pueden comprar exquisitos platillos típicos,
que son el deleite de chicos y grandes.
Comida para escoger
A partir de las 6:00 p.m., en el mercado de Nahuizalco el bullicio
de las vendedoras y de los compradores se comienza a escuchar por
doquier.
Provistas de grandes ollas y cazuelas de aluminio, las vendedoras
de comida ofrecen al público ticucos, fritada, yuca con cachetes
de tunco, tayuyos y chilate con nuégados. También
venden panes con gallina, carne guisada, chiles rellenos y arroz
frito. Las vendedoras de atoles ofrecen leche poliada, atol shuco,
de maíz tostado y de piñuela.
Pero no sólo comida se ofrece en este singular mercadito;
también se comercian productos de primera necesidad, frutas
y verduras.
Desde pequeña he venido a vender a este mercado. Hoy
tengo mi propia venta de comida. La gente que no le gusta cocinar
en casa viene a este lugar a comprar su cena, manifiesta Delia
Esperanza Ortega, de 17 años.
Ahora con electricidad
La oscuridad de la noche no es impedimento para que funcione esta
plaza, ya que la mayoría de vendedoras y vendedores coloca
junto a sus ventas velas encendidas o candiles de gas.
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| Productos que se comercializan en el Mercadito
nocturno de Nahuizalco son iluminados por una vela. Foto:
EDH/ Maritza Santos |
Es así como los dos pasillos del mercadito se iluminan con
tenues llamas, facilitándoles a los compradores el acceso
y la apreciación de los productos.
Los cien metros que ocupa este mercado están impregnados
por una mezcla de olores, provenientes de las ollas donde se exhibe
la comida caliente.
Fácilmente se puede percibir el escandaloso olor a hierbabuena,
combinado con el peculiar olor a pescado o el aroma del orégano,
con el cual se preparan algunos bocadillos.
Algunas vendedoras pregonan su comida a los compradores, a quienes
les cuesta decidir entre la variedad de platillos.
Antes, este mercado era más bonito, sólo se
iluminaban con velas; ahora se usan lámparas eléctricas
y focos. Ya se le está perdiendo la gracia a esta tradición,
expresa doña Santiaga Ramírez, de 64 años,
una de asidua compradora.
En ese mismo lugar, en el día funciona otro mercado donde
los artesanos y los comerciantes de los cantones y de los caseríos
aledaños llegan a vender sus productos.
En el mercado nocturno todo el bullicio y las transacciones comerciales
finalizan a eso de la 11:00 p.m., cuando las ollas de aluminio y
las canastas con frutas y verduras ya están vacías,
y cuando el cansancio y el sueño invade a las vendedoras.
Cuando esto sucede, ellas se marchan a sus casas a reponer energías
y a pedirle a Dios les permita trabajar la siguiente noche.
Atracciones de agua
Nahuizalco posee muchos ríos, pozas y caídas de agua,
en las que los turistas pueden pasar agradables momentos, como las
siguientes:
Nacimiento del río Arenal: situado en el cantón
El Arenal, está localizado a unos 400 metros del desvío
del cantón Arenal.
Poza La Vuelta: está localizada a dos kilómetros
de Nahuizalco y es muy visitada en períodos de vacaciones
por vecinos del lugar y de los alrededores.
Salto de los Pericos: situado en el cantón Anal Arriba,
se observan dos fuentes, una a 25 metros y otra a diez metros del
salto. En todo el muro, de unos 30 metros de alto, gotea agua y
da la impresión de lluvia.
Salto río Papalualte: situado también en el
cantón Anal Arriba, está localizado a 4 kilómetros
al noreste de Nahuizalco.
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