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Opinando
Doscientos sesenta y dos municipios: demasiados
Carlos Adalberto Fonseca
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Ya no se justifican esos minimunicipios que poco o nada hacen por
su comunidad
Creemos que debiera de haber en el país, lo máximo,
treinta y seis municipios: Tres por departamento, uno en la cabecera
y los otros dos situados, cada uno, en polos opuestos y equidistantes.
Los municipium, los calpulli, según
fueron llamados en Roma y América precolonial, respectivamente,
llenaron su misión en la época histórica que
les tocó funcionar. Actualmente, se requiere algo más
completo, más moderno, más funcional, para satisfacer
exitosamente las necesidades de los habitantes.
En la etapa que estamos viviendo y dada la pequeñez de nuestro
territorio -el cual cada vez se encoge más-amén de
la facilidad de las comunicaciones de distinta naturaleza, ya no
se requieren tantos. Pues esa exageración del número
de alcaldías data de cuando para trasladarse de un lugar
a otro había que hacerlo en mulas, atravesando breñales.
En fin, era cuando los chuchos se amarraban con soguillas de limones.
Las distancias prácticamente se han acortado, la atención
que se debe dar a los habitantes es inmediata. Ya no se justifican
esos minimunicipios que poco o nada hacen por su comunidad. Asimismo,
no basta ni es suficiente para gobernar y manejar una región,
el requisito cultural mínimo de saber leer y escribir, pues
algunos llenan esa formalidad con sólo deletrear y garabatear
su firma.
El estado actual de los negocios, la educación y vías
de acceso obligan a poseer, hoy en día, habilidad, experiencia
y cordura, es decir, se necesita una mayor capacitación que
asegure el éxito de las gestiones edilicias. De manera que
no es con ánimo de menospreciar y dañar a nadie, que
decimos se debe de reducir el número de alcaldías,
para lograr un excelente progreso y bienestar de las poblaciones,
obteniéndose, por ende, el mejoramiento del país entero.
O sea, que si queremos renovar a nuestra nación es requisito
indispensable empezar con las alcaldías, pues ellas son núcleos
importantes en donde se gestan principios cívicos y democráticos.
Además, con las nuevas y grandes asignaciones presupuestarias,
se exige, se requiere, de gente más apta para administrar
sensatamente esos dineros del pueblo, los que por falta de preparación
de los concejales pueden ser desperdiciados.
* Dr. en Derecho.
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