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Ministerio
Espiga
Trato
amable en la pareja
Por Salvador Gómez, Predicador
Católico
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Dijo
Dios a Abraham: A Saray, tu mujer, no la llamarás más
Saray sino que su nombre será Sara. Yo la bendeciré
y de ella también te daré un hijo
Gn 17, 15-16.Todos recordamos la esterilidad de la esposa de Abraham.
Por esa razón él la llamaba Saray, que quiere decir:
Princesa. Dios le ordena llamarla Sara, que significa
lo mismo, pero implica la promesa de ser Madre de Reyes.
Qué forma más cariñosa de tratarse. Abraham
llama princesa a su esposa y éste a su vez le
llama Señor.
Este es un secreto para llegar unidos y en paz hasta el fin.
Gran parte de parejas tienen un nombre cariñoso con el que
se llaman. Ejemplo: Cielo, Gorda, Negro,
Amor, etc... ¿Cuándo fue la última
vez que llamó usted al otro así?
Gritos y enojos
Es difícil besar la boca que nos grita o nos insulta, pero
cómo es dulce el beso a esos labios que pronuncian nuestro
nombre con cariño.
El trato amable incluye el pedir todo por favor y agradecer
las atenciones recibidas.
Cuántas veces multiplicamos los reclamos y los reproches
y nos olvidamos de hacer el elogio merecido.
Si no encuentro la toalla en su lugar al salir del baño grito:
¿Dónde está la toalla?; pero si
está, nunca grito: ¡Gracias por la toalla!.
Tratar amablemente y usar palabras adecuadas estimulará
al otro para estar a nuestro lado y atendernos de una mejor manera;
más aún, le hará sentir lo que realmente es
una persona valiosa, útil y, sobre todo, una persona amada.
Una pareja que se acostumbra a usar insultos, pronto usará
los golpes. Y una pareja que usa palabras suaves y adecuadas nunca
usará la violencia en el trato mutuo. Así que habla
con las palabras que te ayuden a alcanzar el clima en el que deseas
vivir.
Obras son amores
El trato amable debe ir más allá de las palabras
y manifestarse en hechos.
Bajar el volumen a la música que estamos escuchando; apagar
el televisor o la luz cuando el otro quiere dormir; contestar el
teléfono; abrir la puerta del carro para que ella suba; alcanzarle
la bata al salir del baño... y no dejar lleno de pelo el
jabón ni el lavamos.
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