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Un pueblo de madera, flores e hilos de colores

Concepción de Ataco es un pueblo tranquilo del departamento de Ahuachapán que ofrece a los turistas y a sus habitantes bellos paisajes, agradable clima, coloridas tradiciones, hospitalidad y coloridas artesanías.

Osmín Monge
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com

Aunque su nombre completo es Concepción de Ataco, muchos salvadoreños conocen a este pintoresco pueblo simplemente como Ataco.

Este toponímico significa, en lengua nahuat, “Lugar de elevados manantiales”.

Son sus calles empedradas, su delicioso pan de anís, los bellos paisajes, sus artesanías hechas de madera y sus telares lo que hacen de este pueblo el sitio ideal para descansar, estar en contacto con la naturaleza y conocer algunas de nuestras costumbres y tradiciones.

En la “Ruta de las flores

La población de Ataco está comprendida -al igual que Apaneca, Juayúa, Salcoatitán y Nahuizalco- en la llamada “Ruta de las flores”.

Cuenta con verdes montañas pobladas de cipreses y de cafetales. También posee ríos y nacimientos de agua, que son el deleite de turistas nacionales y extranjeros.

En sus contornos se encuentran varios sitios arqueológicos, entre ellos algunos montículos prehispánicos.
La mayoría de las coloridas viviendas de este pueblo posee amplios y bien cuidados jardines, en los que crecen arbustos y flores como hortensias, rosas, orquídeas y gladiolas.

Estos jardines permanecen día y noche impregnados con el aroma de sus flores, y son visitados por muchos pájaros que extraen el dulce néctar.

Madera decorada

Pero también Ataco ofrece a sus visitantes coloridos productos elaborados con madera.
Una de las tiendas de artesanías más visitadas es la llamada “ Madre tierra”, ubicada en casa de doña María Pineda de Escalante.

Ahí se vende una gran variedad de artículos, desde cofres y porta-revistas, hasta bancos y llamativos “descostillos” (trozos de madera pirograbados).

“Estas artesanías son fabricadas por mi hija Marta María, que reside en San Salvador. Los descostillos son hechos por mi nieto Camilo”, expresa doña María, mientras admira los objetos que ofrece en la tienda y las antigüedades de su propiedad que guarda -cual valiosos tesoros- en viejos estantes de madera.

Vistosos retazos

En Ataco también existe DICONTE, una fábrica y venta de artículos de tela artesanal, cuya propietaria es la señora Carmen de Acosta, quien también reside en San Salvador.

Hace unos años, la señora de Acosta restauró algunos telares que otras personas habían abandonado y los puso a funcionar.

DICONTE está instalada en la amplia y centenaria casa de doña Ángela Pineda viuda de Pagioli, abuela de la propietaria.

Ahí se exhiben y se venden manteles, carteras, camisas, bufandas, monederos, chalecos y otros productos confeccionados con coloridos retazos.

Telares en desuso

Según doña Ángela, hoy en día la elaboración de artículos ha sido suspendida, ya que la producción de telas ha bajado considerablemente.

Ella manifiesta que en Ataco es muy poca la gente que puede usar los telares.
“El señor José Tobar se está preocupando por enseñarle a unos jóvenes del pueblo a operar los telares”, expresa doña Angelita.

Pese a la baja en las ventas de artesanías, este singular pueblo es frecuentado por turistas, quienes prefieren caminar por las calles, subir los verdes cerros, degustar los ricos platillos que se venden en los restaurantes y conocer de cerca a la gente que habita en este apacible municipio.

 

 

 

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