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El
escultor de sepulturas
Don
José Mario Nieto, de 69 años, originario de Osicala,
Morazán, se ha dedicado a esculpir tumbas sobre una peña
en el cementerio de Delicias de Concepción, en ese departamento.
Ricardo Guevara
El Diario de Hoy
Fotos EDH/Maritza Santos
vida@elsalvador.com
Hasta
hace pocos meses, cuando se caminaba por los senderos, las veredas
y las tumbas del cementerio de Delicias de Concepción se
podía escuchar a lo lejos, en la cima de una peña
de roca, de aproximadamente 25 metros de altura y unos 35 metros
cuadrados de extensión, los golpes que produce el hierro
al ser golpeado contra las piedras.
Don José Mario Nieto -de 1.65 centímetros de estatura,
contextura física media, cabello entrecano y piel morena-
es la persona encargada de hacer este trabajo.
Desde que empezó a dedicarse a esta actividad, hace unos
10 años, todos los días se dirigía puntualmente
a su trabajo, equipado con sus herramientas y una pichinga plástica
con agua.
La jornada diaria de don Mario iniciaba a las seis de la mañana
cuando caminaba desde su residencia, ubicada en Delicias de Concepción
hasta el camposanto (unos dos kilómetros de recorrido).
Agotadora jornada
Debido a la falta de trabajo, don Mario poco a poco fue aprendiendo
a esculpir las tumbas entre las piedras, gracias a un amigo que
le enseñó esta actividad.
En la actualidad, este trabajo no es realizado por ninguna persona
de manera profesional, debido a lo sacrificado que resulta y al
esfuerzo físico que se debe realizar, además de la
poca paga que se recibe.
El costo de elaboración de una tumba es de unos 500 colones
y el tiempo que se lleva en fabricarla es de unos 25 días
de arduo trabajo bajo el ardiente sol y utilizando solo la fuerza
física para ir cavando la piedra y para darle las medidas
adecuadas para introducir el ataúd, que son de dos metros
de largo, 80 centímetros de altura y profundidad de 70 centímetros.
Lo que más cuesta es estar agachado dándole
forma a la tumba, ya que la espalda se resiente mucho. Es por eso
que decidí buscar otra ocupación, ya que me estaba
desgastando mucho el cuerpo, afirma don Mario, quien pasó
mucho tiempo trabajando entre sepulturas.
Algunas de las experiencias a las que don Mario aún no encuentra
una explicación lógica, recuerda una en la que se
encontraba trabajando en horas del mediodía, cuando repentinamente
le dijeron a sus espaldas que no se esforzara mucho, ya que se
iba a lastimar la espalda.
Al volver a ver quién era la persona que le había
hablado no encontró a nadie, por más que buscó
afanosamente entre las lápidas.
A
pesar de que ahora ya no se dedica a esta actividad, don José
Mario visita esporádicamente los sepulcros que él
mismo ha labrado con sus manos (cerca de 30), algunos de los cuales
aún no han sido utilizados.
La tradición de enterrar a los difuntos de esta forma, según
el señor Nieto, se remonta a principios de siglo, aunque
según él no existe una documentación verídica
que describa cómo y por qué inicio este ritual.
El municipio en breve
Delicias de Concepción es un municipio del distrito de Osicala,
que tiene una extensión territorial de 20.22 kilómetros
cuadrados y está ubicado a una altura de 585 metros sobre
el nivel del mar.
El número de habitantes es de aproximadamente 8000 personas
y está enclavado a 11 kilómetros de San Francisco
Gotera, cabezera departamental de Morazán.
En este lugar se cultiva una variedad de productos agrícolas,
como granos básicos, tomates, maguey, naranjas y caña
de azúcar.
Además se elabora una variedad de productos lácteos,
de panela y alfarería. Las fiestas patronales se celebran
en diciembre y están dedicadas a la patrona del lugar.
Entre las principales atracciones turísticas del lugar se
encuentra la cascadas formadas por los ríos Corozo y la Comidera,
además de un cementerio en donde las tumbas han sido excavadas
en las paredes de las rocas.
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