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Voces
en el umbral O la seducción de la teatralidad
El gran mérito del teatro contemporáneo consiste en
haberse liberado de una serie de servidumbres que usurparon su esencia.
Geovani Galeas
Especial para Escenarios
escenarios@elsalvador.com
El
teatro sirvió a la religión, a la psicología
y a la sociología, cuando no a la mera propaganda política.
Eran los tiempos de la dictadura del texto: un teatro instrumental
que únicamente reiteraba las verdades ya postuladas
por otras disciplinas del conocimiento.
Hasta que los teatristas descubrieron que su arte era una forma
de conocimiento en sí mismo, un método específico
para explorar la realidad, o las distintas realidades humanas. Y
el centro del teatro pasó a ser su propia teatralidad: no
lo que se dice en escena sino lo que sucede en la escena, el espesor
de signos erigido por las combinaciones de la voz, el gesto, la
luz, los sonidos y el movimiento. Así se demolió esa
empecinada superstición que obligaba a los críticos
a buscar el mensaje o la moraleja de una obra.
Aunque algunos anacrónicos o sencillamente desinformados
sigan buscando esas reliquias del oropel ideológico.
El grupo Rayuela de Guatemala, bajo la dirección de Fernando
Umaña, ha venido a darnos una muestra muy clara de lo que
es el teatro contemporáneo: la construcción de una
imagen artística y no una simple sumatoria de conceptos más
o menos razonables y discutibles.
Rayuela no se limita a decir o a ilustrar el guión verbal,
altamente poético, de Rascón Banda. Lo que hacen es
operar una especie de milagro que sólo es posible por medios
artísticos: hacer literalmente visible una realidad oculta
a las ciencias y las ideologías: nos vuelve testigos de un
acto de creación que sucede ahí, frente a nuestros
ojos.
Inútil juzgar esta obra con los cánones de las preceptivas
stanislasvkianas o brehctianas. Voces en el umbral se
sostiene en su propia teatralidad, puesto que cada espectáculo,
cuando está logrado, crea sus propias reglas.
Nada ganamos si vamos al teatro a escuchar lo mismo que ya sabemos
por el libro o el mitin o la misa. Voces en el umbral
ofrece algo más, algo que sólo (y exclusivamente)
el teatro puede darnos: el placer de un arte vivo que esculpe emociones
en el aire. Esas dos mujeres, más castas por estar
desnudas, de sus solas manos vestidas, de la escena final,
más que personajes, son el teatro desnudo, limpio, transparente
y deslumbrante en su sola teatralidad.
Presentación
La ultima función de Voces en el Umbral es en
el Teatro Nacional de Santa Ana, este día a las 6 p.m.Voces
en el umbral se presenta hoy en Santa Ana.
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