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La
magia tras los bastidores
Conforme pasan las horas, crece el nerviosismo, especialmente en
quienes a su cargo los preparativos de la ceremonia
Rolando Medina-López
Enviado especial a Hollywood
escenarios@elsalvador.com
Ya
son tres años consecutivos de dar cobertura a los Oscar y
siempre me sorprende un hecho: No importa la magnitud del evento
ni la cantidad de detalles involucrados, en ningún momento
ni los espectadores ni los periodistas notamos el frenesí
y el estrés bajo el cual están los organizadores.
Frente a nosotros solo vemos el desarrollo del evento de manera
fluída. Se debe a una organización programada casi
con estilo militar, donde nada puede salirse de su lugar.
Para generar interés y emoción en esta oportunidad
por cuarta ocasión consecutiva, la Academia de Artes y Ciencias
Cinematográficas se asoció con la Asociación
de distribuidores de Vídeo (VSDA por sus siglas en inglés)
para desarrollar una campaña promocional bajo el lema de
La Noche del Oscar regresa a casa. La promoción
incluye la disponibilidad de las películas candidatas en
las diferentes categorías en los renta vídeos de todo
Estados Unidos, así como la promoción del show televisivo.
Esta asociación ha sido muy importante en el pasado
para despertar un gran interés por la ceremonia de premiación,
expresó Ric Robertson, Administrador ejecutivo de la academia.
Como parte de esas actividades mercadológicas, posteriormente
a que fueron conocidos los candidatos, se pusieron a disposición
del público réplicas de las boletas de votación
para que en casa cada fanático realizara sus predicciones.
Los preparativos de la ceremonia abarcan aspectos como acreditación
a la prensa de todo el mundo, que inicia muchos meses antes; la
seguridad, que este año se ha potenciado a consecuencia de
los trágicos sucesos del pasado 11 de septiembre; así
como del diseño de la imagen específica de cada edición.
La cena de gala
Para la Gran Gala de los Governadores, la cena de honor que ofrece
la Academia al terminar la ceremonia la coordinadora será
por decimotercera ocasión consecutiva, Cheryl Cecchetto.
A pesar de que se trata de un nuevo local, el reto es crear
no una fiesta, sino toda una experiencia, comenta quien con
su equipo serán responsables de cada detalle relacionado
con el evento, desde la decoración, la iluminación,
el sonido, la comida y el personal que atenderá a las grandes
estrellas presentes.
El concepto desarrollado para la cena de gala está enmarcado
dentro de una simple y sutil elegancia. Alan Bergman, responsable
por la Academia del evento expresó que debido a que esta
era la primera vez que se realizaba la cena en el Salón diseñado
expresamente para ello, se buscó que la decoración
sirviera para presentar cada exquisito detalle del mismo en lugar
de disfrazarlo.
Los más de 1,600 invitados serán sentados en mesas
redondas y cuadradas vestidas con manteles de terciopelo importado
en variedad de colores que van desde el caoba al dorado.
La cena estará nuevamente a cargo del chef de las estrellas
en Hollywood, el austríaco Wolfgang Puck. Es la octava ocasión
que asume dicho rol. Wolfgang es muy particular respecto a
su trabajo y la noche del Oscar no será la excepción,
afirmó su colaborador amigo Carl Schuster, presidente de
Wolfgang Puck Catering and events.
Oscar no podía regresar a su hogar sin causar una impresión
dramática. Para tal efecto la Academia contrató al
artista gráfico Alex Ross para diseñar el afiche conmemorativo
a la edición del 2002. Ross conocido por su trabajo en la
compañía de novelas gráficas de superhéroes,
Marvel, en la cual ha diseñado importantes obras como La
Mujer Maravilla: espíritu de la verdad, afirma que
la idea de diseñar al Oscar como un héroe se basa
en que en realidad la estatuilla es un héroe para muchos
en Hollywood, así que trabajé hacia esa dirección.
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