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Siete
horas de canto
El recuerdo de la historia salvadoreña y el llamado al fortalecimiento
de la paz se retomó en la UCA durante el festival de música
popular
Iván Gómez
El Diario de Hoy
escenarios@elsalvador.com
Cientos de personas se congregaron el sábado pasado en el
estacionamiento de la UCA para conmemorar con música popular
el XX aniversario del martirio de Monseñor Romero en el festival
Verdad 2002.
Desde las tres y media de la tarde, decenas de personas aplaudían
y coreaban las canciones de grupos nacionales como Zolotl y Exceso
de Equipaje, quienes interpretaron una melodía retomando
el tiempo para nacer, amar, morir y vivir en paz.
Los Torogoces de Morazán pusieron el arte popular al interpretar
melodías y recordar sus experiencias -hoy retomadas de forma
cómica- del conflicto.
La tarde se fue inundando con la presencia del público, la
mayoría de ellos adultos que coreaban interpretaciones de
artistas como Los Guaraguao, Alí Primera, Mercedes Sosa.
El canto de la música popular se fue cerrando a eso de las
siete y treinta de la noche, cuando intervino el cantautor uruguayo
Daniel Vigleti quien le dio el tono de Jazz a sus melodías.
Los ánimos se volvieron a encender cuando se anunció
a eso de las ocho y treinta a Katia y Salvador Cardenal, participantes
en los noventa en el festival internacional de la canción
OTI con su tema Días de Amar, que les permitió
el mérito del segundo lugar.
Más tarde fue el turno del uruguayo Andrés Giozueta
quien no dejó de insistir su agradecimiento por encontrarse
en tierra cuscatleca.
El festival se cerró con el autor de Pobre la María
el nicaragüense Luis Enrique Mejía Godoy, quien por
una hora interpretó canciones folclóricas nicaragüenses
como Son tus perjúmenes mujer, Cloromiro
el ñajo y de corte político como Venancia.
Cerrando su intervención con Nicaragua, Nicaraguita.
Exposiciones
En el festival también hubo exposiciones de la fundación
Olof Palme, Procuraduría General de la República,
IDHDUCA, entre otros.
Asimismo un grupo de familiares de desaparecidos brindó su
testimonio y el interés de conocer el destino de alguno de
sus hijos, como es el caso de la familia Martínez, cuyo hijo
desapareció en Cuscatancingo en 1982.
Esta es una manifestación para recordar, buscar valores
y la paz. La música es una manifestación folclórica
que recuerda la verdad sostuvo el rector de la UCA José
María Tojeira.
Durante los intérvalos hubo tiempo hasta para lanzar bromas
sobre el sistema y la globalización. Ojalá se
globalicen los corazones sostuvo Luis Enrique Mejía.
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