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Tema del momento
El consenso de Monterrey
Carmen Gallardo de Hernández*
El Diario de Hoy
editoriales@elsalvador.com
Se
trata de la reunión más importante en materia de cooperación
para el desarrollo de estos últimos años
Dirigentes políticos y empresariales de El Salvador centran
su atención en la próxima visita a nuestro país
del Presidente norteamericano George W. Bush. Como en toda visita
presidencial hay que situar las expectativas en su real dimensión,
los resultados se verán a mediano plazo. La sintonía
entre el presidente Bush y el presidente Flores ha favorecido ciertamente
esta visita, la cual, es de esperar, tendrá frutos en términos
bilaterales y regionales.
Nuevas expectativas nacen ciertamente, al constatar el renovado
interés por América Latina por parte de la administración
Bush. El Presidente estadounidense emprende una gira, la cual incluye
tres visitas sucesivas: Monterrey, Lima y San Salvador. EE.UU. parece
valorar después de un período de aparente olvido,
los esfuerzos de la mayoría de los países latinoamericanos
por afianzar su economía y su democracia. La Casa Blanca
tiende a considerar -sobre todo después del 11 de septiembre-que
la pobreza estructural en determinadas regiones del mundo -entre
las cuales se puede incluir a Latinoamérica-, termina poniendo
en riesgo la seguridad norteamericana.
No por tanto cabe asociar necesariamente pobreza con terrorismo,
sino más bien pobreza con oportunidades para fortalecer relaciones
de mayor equidad, e integrar esfuerzos que mitiguen los flujos migratorios,
la desestabilización social, el narcotráfico y la
corrupción.
Y ante la necesidad de reformular una nueva visión en las
relaciones norte-sur, se congrega en Monterrey, México, bajo
los auspicios de Naciones Unidas, la Conferencia Mundial sobre Financiación
para el Desarrollo.
Unos 180 países analizan cómo crear una asociación
diferente entre países ricos y países pobres. Participan
en esta reunión más de cincuenta jefes de Estado -entre
los cuales se halla el presidente Francisco Flores-. Han acudido
asimismo la Organización Mundial del Comercio, OMC; el Banco
Mundial, BM, y el Fondo Monetario Internacional, FMI, tres instituciones
multilaterales del comercio y de las finanzas internacionales, cuya
presencia en determinados países y regiones es actualmente
cuestionada por parte de las organizaciones no gubernamentales.
No es de extrañar que el propio Secretario General de la
ONU -anfitrión de esta cumbre-señale, ante la exigencia
de los países africanos, asiáticos y latinoamericanos,
la necesidad de contar con una globalización solidaria. En
la Cumbre del Milenio congregada por la ONU en octubre del 2000,
los países ricos asumieron ciertos compromisos en favor de
los menos favorecidos, los cuales han de cumplirse antes del 2015.
El espíritu de la Cumbre de Monterrey le recuerda a la comunidad
internacional el compromiso adquirido hace casi tres decenios ante
Naciones Unidas por los países industrializados de dedicar
0.7% del Producto Interno Bruto, PIB, a combatir la pobreza. España,
país que preside actualmente la Unión Europea, ha
logrado llevar a la Conferencia Mundial sobre Financiación
para el Desarrollo, una posición concertada de los quince
países miembros, los cuales acordaron comprometer al menos
0.39% de ayuda para el 2006. En cuanto a los EE.UU. el presidente
Bush acaba de ofrecer un incremento escalonado a lo largo de los
tres próximos ejercicios presupuestarios, equivalente a 5.000
millones de dólares, a aquellos gobiernos que combaten la
corrupción y se preocupan en fortalecer sus instituciones.
No debemos firmar cheques sin resultados, esta aseveración
del presidente Bush deja constancia de que su ayuda al desarrollo
-en cuyo esquema está incluida América Latina-queda
sujeta a la forma en que los gobiernos conducen aquellos asuntos
internos de interés para los EE.UU.
Para el Secretario General de la ONU la ayuda oficial al desarrollo
-AOD-debería alcanzar 0.7% del Producto Nacional Bruto, PNB.
En la realidad esta ha registrado una disminución sustancial
en los últimos años, por cuanto conviene prestarle
mayor atención a las inversiones del sector privado.
En palabras del Canciller mexicano Jorge Castañeda, la Cumbre
de Monterrey conlleva un doble mensaje: a las naciones ricas, se
les pide compartir sus riquezas y a las naciones pobres, fortalecer
sus instituciones democráticas y prácticas de buen
gobierno, con miras a atraer las inversiones necesarias para su
desarrollo.
Para El Salvador es importante considerar la Cumbre de Monterrey
como la reformulación de un postulado fundamental de cooperación.
De ahora en adelante la cooperación internacional se estructura
con base en principios compartidos entre donantes y receptores.
Es de lamentar que a lo largo de varios decenios, la transferencia
de recursos hacia los países más necesitados no ha
generado las transformaciones esperadas por las sociedades y, en
muchos casos ni siquiera ha tomado en cuenta la participación
local. En vista de ciertos errores del pasado en las políticas
de los organismos regionales y multilaterales, la financiación
para el desarrollo queda supeditada de ahora en adelante a los temas
de democracia, buen gobierno, control de las ayudas, lucha contra
el narcotráfico, seguridad jurídica.
El Consenso de Monterrey reviste para El Salvador interés
particular en la medida en que reitera el compromiso por parte de
EE.UU. y de la Unión Europea en promover los intercambios
comerciales, en tanto que motor de la actividad económica,
e incrementar su ayuda oficial al desarrollo, si cumplimos con los
compromisos inherentes al buen gobierno.
El documento denominado Consenso de Monterrey si bien recomienda
liberalizar el comercio internacional para promover el desarrollo,
también hace hincapié en los efectos negativos de
las barreras impuestas por los países industrializados, recalca
la necesidad de aliviar el excesivo endeudamiento de los países
e invita a una mayor participación por parte de los países
en desarrollo, en la definición del sistema financiero internacional.
Se trata de la reunión más importante en materia de
cooperación para el desarrollo de estos últimos años.
Es de esperar que el encuentro del presidente Bush y del presidente
Flores en esta cumbre sea un peldaño más en la visión
compartida de ambos mandatarios sobre el futuro de las relaciones
de EE.UU. con Centroamérica.
*Maestría de intérprete de
conferencias y columnista de El Diario de Hoy.
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