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TEXTO INTEGRO DEL MENSAJE DEL LIC. FRANCISCO FLORES PRESIDENTE
DE LA REPUBLICA
MONTERREY MEXICO 21 MARZO DE 2002
Ya que me parece que generalizar es una de las causas, que nos ha
hecho tan difícil entender el tema de la pobreza, permítanme hablar
sobre lo único que conozco, la experiencia de mi país.
Nacional
Monterrey, México
Elsalvador.com
equipowebl@elsalvador.com
Sumergido por trece años en el conflicto más profundo, que sufriera
El Salvador en su historia. Destruida nuestra infraestructura básica,
desplomados los precios de nuestros productos de exportación, enfrentando
una diáspora de nuestros compatriotas hacia el exterior, la mayor
parte de nuestra población en condiciones de pobreza y endeudados
a niveles insostenibles.
En estas circunstancias, El Salvador decidió salir adelante. Construimos
un modelo político incluyente, que nos garantizará una democracia
funcional, le apostamos a un modelo económico de libertades, y hoy,
si bien todavía enfrentamos grandes retos, como es la pobreza y
aprendemos todos los días, a perfeccionar nuestra joven democracia,
hemos dejado atrás, la desesperanza, la guerra y vemos el futuro,
con optimismo. Por estas razones nos parece que la primera condición,
para salir del subdesarrollo y enfrentar la pobreza, es asumir responsabilidad,
por el país que tenemos. Nuestros fueron los errores y los desaciertos,
que nos llevaron a la guerra. Y nuestros han sido los méritos, que
nos hicieron lograr la paz y un sistema de oportunidades, para todos
los salvadoreños.
Existen pues, a nuestro criterio, dos grandes mitos, que nos impiden
enfrentar la pobreza. El primero es el de aquellos, que desde sus
posiciones de desarrollo, creen que pueden tener la fórmula mágica,
para sacar adelante a un país empobrecido. El segundo mito, es el
de aquellos países pobres, que le atribuyen su pobreza, a los países
desarrollados, y los responsabilizan a ellos y al mundo, por su
realidad. En los tiempos en que nuestro país pensaba de esta manera,
se cerraba asimismo, toda posibilidad, de resolver sus problemas.
No fue, sino hasta que los salvadoreños, asumimos total responsabilidad
por nuestro país y nuestro destino, que empezamos a salir adelante.
La segunda condición que nos parece indispensable, es que sólo donde
existe un liderazgo, legítimo y comprometido, puede una comunidad,
una región o un país, empezar a encontrar sus soluciones, esto es
cierto en todas las organizaciones humanas; pero es especialmente
cierto, en el caso de una nación.
Los liderazgos responden a procesos espontáneos, donde las naciones,
conscientes de lo que necesitan, para encontrar su rumbo, identifican
a aquellos individuos, especialmente competentes, para el momento
que demanda la historia. Por esta razón, este encuentro, sólo puede
darse, en un marco de libertad. Y no sólo es necesaria la libertad,
para encontrar el mejor liderazgo, sino que es necesaria la libertad,
como sistema, para demandar que ese liderazgo, se mantenga en el
rumbo, por el cual, le fue depositada su responsabilidad. Un sistema
de libertades, es mucho más, que la mecánica de las urnas, para
elegir funcionarios.
Hace 20 años, en el momento más crudo de nuestra guerra, un alto
funcionario del gobierno autoritario de esa época, decidió, que
el vehículo de una humilde persona, debía ser de él, le mandó a
tres hombres armados y se apropió del vehículo. La señora indignada,
sabía que no había institución alguna en el país, donde ella tuviera
más influencia, que este funcionario, para lograr hacer justicia.
Así es que fue a la oficina del funcionario y le dijo lo siguiente:
usted me ha robado mi carro, yo lo que he hecho es llamar a la prensa,
ellos están aquí, afuera de este edificio, o me entrega las llaves,
o al salir de aquí, lo denuncio; el funcionario le entregó las llaves.
Por esto digo que el sistema de libertades, es mucho más, que un
sistema de votaciones.
Es indispensable la libertad de expresión y esto implica, el desarrollo
y la fortaleza, de los medios de comunicación, para asegurar un
sistema de libertades. La tercera condición que quisiera mencionar,
es esa mezcla de seguridad, estabilidad, relativa armonía social,
que llamamos paz. Mi convicción es que si hace veinte años, el mundo
hubiera sabido distinguir, entre lo que es una demanda política
legítima, y lo que es, terrorismo, nuestro conflicto, habría durado
menos tiempo. También es mi convicción, que si nuestro sistema judicial,
hubiese funcionado, no habríamos tenido guerra en El Salvador.
Sólo cuando existe un estado de derecho, en el cual todos renunciamos
a nuestros agravios personales, porque depositamos en un árbitro
justo, la resolución de nuestros conflictos, es que tenemos posibilidades
de gozar, de una paz permanente, siendo esta paz, condición ineludible
del desarrollo. La cuarta y última condición que quisiera mencionar,
es la realidad, de que lo que necesitan los pobres, es una oportunidad.
La pobreza es sinónimo de aislamiento. Una comunidad aislada, es
un comunidad pobre. Un país que no tiene oportunidades, de transar
el fruto de su esfuerzo, en los mercados mundiales, ya sea por barreras
o por distorsiones, creadas por subsidios, es un país condenado
a la pobreza. La única forma de salir de la pobreza, es el trabajo.
Y sólo cuando podemos comercializar los frutos de nuestro trabajo,
en un mercado abierto y sin distorsiones, es que saldremos de nuestro
aislamiento.
Por eso señores Jefes de Estado y de Gobierno, es que pienso que,
asumir responsabilidad, contar con un liderazgo legítimo, vivir
en un estado de derecho y tener acceso a una real apertura comercial,
son las condiciones indispensables, para lograr el desarrollo. En
mi país, la cooperación internacional, ha sido fundamental para
asistir a los más pobres, reformar a nuestras instituciones y ayudarlos
a enfrentar profundas crisis, como los terremotos del año pasado.
Sin duda, un incremento en los montos disponibles a los países menos
desarrollados, será de enorme beneficio. Sin embargo, más allá del
monto, es la calidad del financiamiento. Sólo cuando se parte de
una posición, de respeto y conocimiento del donante, y una posición
de dignidad, liderazgo y visión del que recibe, se pueden lograr
los objetivos, que ha señalado esta cumbre. Muchísimas gracias
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