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En
sintonía con Dios
Los días santos
Por el padre Eugenio Hoyos
email:
FatherHoyos@ utinet.net
No
es que no hayamos vuelto viejos, fanáticos sentimentales
y que pensemos que épocas pasadas fueron mejores. No, todo
lo contrario, pero sí como cristianos comprometidos queremos
saber qué pasó con los días santos.
Anteriormente había una gran diferencia en nuestra
actitud de la vida desde que empezaba la Cuaresma hasta la Pascua.
Se notaba que el cambio personal y espiritual era especial, había
un gran respeto y más acercamiento a Dios y a la Iglesia.
En nuestra sociedad hay una tendencia a desacralizar las celebraciones
religiosas. Dentro unos cuantos días estaremos celebrando
la Semana Santa o Semana Mayor de la Iglesia, pero por nuestra indiferencia
algunos no nos hemos dado cuenta de este gran acontecimiento y tibios
nos acercamos al Salvador y Redentor del mundo.
La Semana Santa de la época actual difiere muchísimo
de la de hace un cuarto de siglo, para decirlo con base en alguna
referencia cronológica.
Eran excepcionales los programas de radio y televisión que
no tuvieran contenido asociado con estas jornadas. Hoy en día
sucede lo contrario.
Las audiencias de música selecta y religiosa y la transmisión
de ceremonias escasean. En cambio abundan en la programación,
sobre todo en la radial, los espacios que denotan una indiferencia
ofensiva ante el sentimiento religioso.
Son tradiciones que han ido diluyéndose. Sin embargo,
no se han perdido del todo, ni en los medios ni en el ámbito
de la cultura.
Los medios de comunicación deben promover más esta
expresión cultural religiosa, como las procesiones, el Viacrucis,
el Santo Entierro, promocionar y apoyar concursos y encuentros de
la canción religiosa, el arte y la pintura deben ir orientados
a la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.
En la Semana Santa las familias aprovechaban para lucir sus trajes
nuevos; era el pretexto sagrado para el estreno de ropa de pies
a cabeza.
La ropa nueva o por lo menos bien presentable era una de las formas
de decirle a Dios que creemos en El.
El olor en las calles de los pueblos y cantones del incienso
nos recordaba que estábamos ya viviendo un tiempo más
sagrado y de silencio.
Tiempo de ir a la iglesia, de hacer nuestra penitencia, nuestras
obras de caridad y con la oración recordemos que estábamos
viviendo unos días santos.
¡Busca a Dios en la
iglesia y en tu corazón!
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