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La nota del día
La
gran oportunidad para Centro América
Yo les digo que el comercio crea trabajos
un producto comprado es uno elaborado. El comercio crea empleos.
El capital que resulta del comercio va directamente a la economía
y es una cifra más alta que fondos de ayuda directa. Entonces
tiene sentido promover el comercio.
Mientras más comercio hay, más trabajos hay. El presidente
Flores entiende eso y creo que por eso apoya un tratado para la
región
Presidente Bush en vísperas de su llegada.
La apertura comercial a los países centroamericanos es el
paso más importante que jamás haya dado Estados Unidos
hacia la región, la ventana de oportunidad a
la que nuestros pueblos han aspirado desde principios del Siglo
XX. El comercio, como señala el presidente Bush, es empleo.
Y el empleo, agregamos, es un uso más eficiente de recursos
y la posibilidad de actualizar nuestras empresas y estructuras de
trabajo.
En esto debemos pensar como los vecinos y las autoridades de comunidades
y ciudades del interior de la República: si bien son deseables
las obras de progreso y la ayuda que dispensa el gobierno
central, lo que más se desea es que haya oportunidades de
empleo. Que se dé el chance a que los pobladores puedan poner
sus capacidades y su energía a producir y así ganen
un mejor sustento.
Esa ha sido la postura de EL DIARIO DE HOY a lo largo de su trayectoria:
lo único capaz de sustentar el desarrollo, es el trabajo,
y para que exista trabajo se necesita contar con mercados más
amplios.
Otra clase de ayuda puede contribuir a que salvemos trances difíciles
y amargos, como la ayuda que se recibe para reconstruir, pero puede
también convertirse en una rémora, lo que ocurrió
con los programas impulsados por la Alianza para el Progreso
y más tarde con las perfidias del ex presidente Jimmy Carter.
En ningún momento de la historia reciente recibimos más
ayuda, o estuvimos peor.
Las políticas deben ayudar al productor
El Tratado de Libre Comercio se presenta correctamente como una
oportunidad extraordinaria. Aprovecharla en una medida importante,
sin embargo, depende de la inventiva, la dedicación y la
capacidad que tengamos de adaptarnos y modernizarnos.
A fin de cuentas, los guetos deprimidos dentro de las grandes ciudades
de Estados Unidos gozan de mayores prerrogativas y es obvio que
están del todo integrados, pero siguen en el estancamiento
y son objeto de caridades. Y dentro de nuestros países, hay
sectores y personas que tampoco se esfuerzan por hacer el mejor
uso de su circunstancia y esforzarse por elevarla.
La apertura, no hay duda, presenta enormes retos y pone en riesgo
empresas y empleos. Pero sobrevivir a esos riesgos, y prosperar,
está al alcance de la mayoría.
Esa ha sido la experiencia en el Mercado Común Europeo:
a medida que países con menores niveles de desarrollo, y
poblaciones menos educadas, van integrándose, el nivel de
vida se eleva y se multiplican las oportunidades para todos. Se
multiplican porque la vida cambia para mejorar, los habitantes se
vuelven más participativos, el ejemplo de los que tienen
éxito contagia al resto.
El presidente Bush destacó que las políticas económicas
deben ayudar a las empresas y al afán empresarial. Esto es
así porque las empresas son la verdadera fuente de empleo
de las naciones y las que llenan sus necesidades suministrando bienes
y servicios, tema al que nos referiremos más adelante.
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