| |

Orientaciones
familiares
Ayudando
al deprimido
Por Pastor Mario Vega
E-mail: orientaciones.familiares@navegante.com.sv
La depresión la hemos descrito como una espiral de tipo
descendente donde la persona va superponiendo una dificultad a otra
hasta caer en la total desesperanza. Aunque toda depresión
tiene en su génesis un problema no puede decirse que tal
problema sea la causa directa de la misma. Más bien lo es
el hecho de dar una respuesta incorrecta a dicho problema.
La única manera de ayudar a una persona deprimida es asistiéndola
para que inicie un esfuerzo dirigido a detener la caída en
espiral y a revertirla. En lugar de compadecerse y preocuparse la
persona debe dirigirse al problema que fue el origen de sus sentimientos
y afrontarlo en busca de una salida.
Primeramente la persona debe preguntarse ¿en qué consiste
el problema que tengo? Para una respuesta objetiva la persona debe
tomarse el trabajo de escribir su respuesta tratando de ser lo más
concreta y breve posible. Se debe separar los sentimientos del problema
real y describirlo tal y como es en la realidad.
La definición del problema es importante porque ayudará
a la persona deprimida a afrontar una dificultad a la cual ha dado
una respuesta incorrecta o ninguna. Consecuentemente se desata una
superposición de dificultades que termina abrumando a la
persona.
En segundo lugar, una vez definido el problema, la persona debe
preguntarse ¿qué es lo que Dios quiere que haga sobre
este problema? La respuesta a esta pregunta es esencial. Una respuesta
inadecuada únicamente profundizará la depresión
o la complicará. En el hecho de dar la respuesta adecuada
reside la resolución del conflicto y la subsiguiente depresión.
La persona no debe inventar la respuesta. Ella se encuentra en la
Biblia. La ayuda de un pastor es aquí determinante para encontrar
la respuesta a lo que Dios desea que se haga sobre el problema desde
el punto de vista escritural.
En tercer lugar, establecida la respuesta bíblica, la persona
debe proceder a su ejecución. El mismo pastor puede orientarle
en cuanto a cuándo, dónde y cómo debe empezar.
En general, la persona debe dar el primer paso tan pronto como pueda.
Postergar la acción solamente contribuirá a ahondar
el ciclo depresivo. Si es necesario la persona debe ser animada
firmemente a ejecutar la acción correcta cuanto antes.
|
|