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Las niñas cantoras del Emiliani

Fátima Lourdes y Mónica Estephany Portillo, de siete y nueve años, son estudiantes del Instituto Emiliani, de Antiguo Cuscatlán, que poseen una voz exquisita. A través de su canto transmiten mensajes de unidad y de respeto.

José Osmín Monge
El Diario de Hoy
FOTOS EDH/Lizete Moreno
vida@elsalvador.com

A las hermanas Fátima y Mónica Portillo, Dios les regaló el don del canto. Él dispuso que estas niñas tuvieran el privilegio de poder cantar tan bonito como sus ángeles.
Fue por eso que a cada una le regaló una voz vibrante y melodiosa para que endulzaran los oídos de otros y pudieran llevar mensajes de amor, de respeto y de unidad.
“Los derechos del niño”, “Amigo sol” y “Mi padre” son algunos de los temas interpretados por este dúo infantil. Algunas de sus canciones invitan a fomentar las virtudes y los valores, a respetar a los demás y a cuidar el medio ambiente.

Descubiertas en misa

Ellas estudian en el Instituto Emiliani, donde fueron descubiertas por la profesora Marinela Valle Blanco cuando las escuchó cantar en las misas del colegio.
“Yo escuchaba como mi alumna Fátima se podía todas las letras de las canciones. Ella cantaba diferente a cualquier otro. Un día, después de oírla le pregunté que quién le había enseñado a cantar tan bonito y me respondió que su papá”, comenta la maestra.
Desde ese día, la educadora pidió a Fátima que antes de comenzar las clases cantara frente a sus compañeros de grado.
“Le gustaba mucho hacerlo. Cuando pasaba al frente no se ponía nerviosa. Algunas de sus canciones se las aprendieron sus compañeros”, expresa la maestra Marinela.

Por su parte, Mónica, la mayor, decidió unirse a su hermanita y formar el dúo. En septiembre del año pasado tuvieron la primera oportunidad de presentarse en un acto del colegio.
Ahora estas dos pequeñas cantantes tienen la oportunidad de realizar presentaciones, tanto en televisión como en algunos actos culturales y religiosos.

Ayudadas por sus padres


Aunque fue la maestra Marinela quien las descubrió en el instituto, ha sido el padre de las niñas, don Salvador Portillo, quien les ha inculcado el amor por la música y por el canto.
Por las noches, el señor Portillo ensaya con ellas las canciones de su repertorio, las instruye y les hace ver los errores que cometen al cantar y la forma de corregirlos. Les enseña a vocalizar y a usar correctamente el diafragma.
“Un día, cuando estábamos más chiquitas, él nos dijo que nos iba a enseñar a cantar, y desde entonces nos ha ayudado a salir adelante”, expresa Mónica, de piel trigueña, ojos vivaces y de amplia sonrisa.
Por su parte, Fátima, la más inquieta y extrovertida, manifiesta sentirse muy bien con las enseñanzas que le ha dado su padre.
“A veces mi papá nos regaña cuando no hacemos bien las cosas; pero a él pronto se le pasa el enojo. La mayoría de las letras de la canciones han sido escritas por él”, manifiesta Fátima, estudiante de segundo grado.

Talento heredado


Pero no sólo don Salvador ha influido en la vida artística de las pequeñas. Su madre, doña Norma Evelyn, ha fomentado la confianza y la seguridad en ellas, principales cualidades de este par de niñas.
De doña Evelyn también han heredado el talento, pues ella es cantante de música sacra. Ella ha alabado a Dios durante 13 años, utilizando su voz y un órgano. Sus presentaciones las lleva a cabo en la Basílica Nuestra Señora de Guadalupe, de Antiguo Cuscatlán.
Las hermanitas Portillo han emprendido con paso firme su carrera como cantantes. Ya tienen grabadas algunas pistas, las cuales utilizan en sus presentaciones.
Pese a su corta edad están seguras que con la ayuda de Dios y de las personas triunfarán en este mundo.

El fruto de su voz


Como todo niño, las hermanitas Portillo tienen muchos sueños e ilusiones. Y el deseo más grande para ambas es convertirse en cantantes famosas.
El talento de estas niñas ya está dando sus primeros frutos. Uno de ellos es la oportunidad de presentarse en canales de televisión, y otro es una beca que se le ha proporcionado para que estudien canto en el Centro Nacional de Arte (CENAR).

“Quisiera ser como Shakira. Me gustaría mucho actuar en un público más grande. También me gustaría ser escritora”, expresa Fátima, quien es la que lleva la voz principal del dueto.
“Nos gustan mucho las canciones con mensajes. También nos gustan algunas alabanzas para Dios”, expresa Mónica, estudiante de cuarto grado.

 

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