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El
plan costará $42,000 millones
EEUU pone en marcha estímulo económico
El
Gobierno recortará impuestos a las empresas y ayudará
a los desempleados. Aún así, la Casa Blanca no se
siente segura de que el plan sacará definitivamente al país
de la contracción económica
Washington
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, firmó el
sábado una ley de estímulo económico que, tras
tirantes divergencias entre republicanos y demócratas, ha
sido aprobada justo cuando el país parece retomar la senda
de la recuperación.
Con un coste aproximado de 42,000 millones de dólares en
diez años, la ley ofrece menos recortes fiscales a las empresas
de lo que deseaban los republicanos e incluye, como querían
los demócratas, ayudas para los desempleados, muchos de los
cuales se quedaron sin trabajo durante la recesión económica,
que tanto el Gobierno como la Reserva Federal creen concluida.
Pero la Casa Blanca cree que sigue siendo necesario un plan de
reactivación económica para apuntalar la recuperación
y finalmente logró el apoyo de los reticentes demócratas,
cuyo líder en el Senado y principal blanco de las críticas
republicanas, Tom Daschle, estuvo presente en la firma de la ley.
Optimismo moderado
"Vemos algunos signos alentadores en la economía, pero
no podemos simplemente desear que se produzca una recuperación
duradera", argumentó Bush en un solemne acto en la Rosaleda
de la Casa Blanca.
"Tenemos que trabajar por ello, asegurarnos de que la recuperación
persiste. Queremos que sea lo suficientemente amplia y sólida
como para ofrecer trabajo a todos nuestros ciudadanos", agregó
el presidente norteamericano.
Tras seis meses de profundas divergencias en el Congreso en los
que los republicanos y demócratas se acusaron mutuamente
de tratar de perjudicar la marcha de la economía de EEUU-
la ley fue rápidamente aprobada esta semana en ambas cámaras,
gracias a una solución de compromiso que ha agradado especialmente
a la oposición.
Los beneficios
El plan de estímulo económico extiende durante trece
semanas más los beneficios de desempleo que acababan a las
26 semanas, incluye la mitad de los recortes tributarios para las
empresas de lo que quería la Casa Blanca y prevé 5,000
millones de dólares como incentivos fiscales durante diez
años para una zona de Nueva York a la que se califica como
"Zona de Libertad".
Se calcula que, sólo este año, insuflará a
la economía 51,000 millones de dólares, de acuerdo
con analistas del Congreso, aunque es difícil calcular con
exactitud las cifras.
"Estamos actuando para ayudar a los trabajadores, para crear
empleos y para fortalecer nuestra economía", dijo el
presidente de Estados Unidos.
Bush expresó que el plan de reactivación económica
"ayudará a los que perdieron sus puestos de trabajo
durante la recesión o en el período siguiente a los
atentados terroristas del 11 de septiembre".
Seis meses después, la economía estadounidense parece
haber pasado el período de mayor riesgo desde los ataques
terroristas, que hicieron tambalearse el sistema financiero internacional
y empujaron a este país a una contracción anunciada.
Sólo contracción
Sin embargo, la recesión que analistas privados y públicos
daban por hecha -el FMI hablaba en noviembre de "suave recesión"-
nunca ocurrió técnicamente, pues Estados Unidos no
ha llegado a acumular dos trimestres consecutivos de crecimiento
económico negativo.
Esta semana, el influyente presidente de la Reserva Federal, Alan
Greenspan, señaló que "los indicios provisionales
sugieren que la fase de contracción en el ciclo económico
ha llegado a su fin" y que "los datos recientes indican,
cada vez más, que ya está en marcha una expansión
económica".
Los últimos datos económicos así lo indican,
desde los resultados de la productividad, el desempleo o el Producto
Interior Bruto (PIB).
Después de una caída del 1,3 por ciento en el tercer
trimestre del año pasado -la primera desde 1991-, la economía
de EEUU tuvo un crecimiento del 1,4 por ciento entre octubre y diciembre,
pese a que se esperaba una nueva contracción.
Además, el Gobierno informó esta semana de que la
productividad de los trabajadores norteamericanos aumentó
a un ritmo anual del 5,2 por ciento durante los últimos tres
meses del año pasado y que el paro bajó en febrero
una décima, al 5,5 por ciento, su nivel de octubre.
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