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Merito
a una Biografia epica
Con
ocho nominaciones para los premios Oscar, que se entregarán
el próximo 24 de
marzo, Una mente brillante (A beautiful mind), despierta grandes
expectativas. Las categorías en que está nominada
son las que generalmente coinciden con la mejor realizada.
Manuel Bermúdez
El Diario de Hoy
escenarios@elsalvador.com
Este
año, la Academia de Ciencias y Arte Cinematográfico
encargada de asignar los premios Oscar, se debate entre dos predilectas
muy distintas: Una es la primera de una saga de tres, El señor
de los anillos de gran parafernalia y grandilocuencia, que
cuenta con 13 nominaciones; la otra, más personal, dentro
del género llamado biografía épica, se basa
en una historia real.
Una mente brillante, historia verídica, basada
en el libro homónimo escrito por la periodista Sylvia Nasar,
aborda la vida del matemático estadounidense John Forbes
Nash, hijo, quien elaboró una famosa teoría aplicada
especialmente a la economía. Nash, tiene una vida curiosa,
pues padeció una esquizofrenia paranoide durante 30 años,
luego tras un alto grado de recuperación, en 1994 se le reconoció
su aporte teórico con el premio Nobel.
Actuación
La historia de este genio, extravagante y loco, es la que cuenta
el galardonado filme de Ron Howard.
John Nash llega a la Universidad de Princeton, New Jersey, precedido
por la fama de genio y extravagante. Es apenas un muchacho, pero
su carácter fuerte y su obsesión por lograr algo grande,
lo hacen esquivo y distante de sus compañeros. La película
nos muestra a un hombre de ideas fijas, en una universidad en cuyas
aulas dictaba cátedra el mismo Albert Einstein.
El personaje es encarnado por el actor neozelandés Russell
Crowe, quien se hizo con el Oscar el año pasado, por su actuación
protagónica en la película de Ridley Scott Gladiador.
Pero, en este caso, Crowe vuelve a un tipo de personaje más
cercano al que ofreció en El informante, la célebre
cinta en que acompañó a Al Pacino, pero que la
Academia dejó de lado.
Con su aspecto obeso y nervioso, Crowe caracteriza bien al excéntrico
matemático.
Precisamente los méritos de la película residen en
los elementos que la Academia ha tomado en cuenta para privilegiar,
es decir, el guión, la edición, la dirección
de actores y la actuación.
Contar
esta historia sin que se vuelva hermética o incomprensible,
basta pensar que se trata de un genio matemático y su teoría,
o bien de la vida de un esquizofrénico, resulta un reto para
el discurso cinematográfico. Desde una perspectiva más
realista, Howard, apoyado en un gran trabajo de adaptación
del guionista Akiva Goldsman, dirige su atención al mundo
de las alucinaciones. Evita explicar la teoría matemática
de Nash, los complejos juegos de fórmulas en que caen las
películas que tratan temas científicos o matemáticos
y se aproxima a la vida íntima del personaje.
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Ficha cinematográfica
Una mente brillante
(A beautiful mind)
Director: Ron Howard
Guionista: Akiva Goldsman, con base en el libro de Sylvia
Nasar
Protagonistas: Russell Crowe, Ed Harris, Jennifer Connelly,
Christopher Plummer y Paul Bettany
Edición: Mike Hill y Dan Hanley
Música: James Horner
Fotografía: Roger Deakins
Maquillaje: Greg Cannon y Colleen Callaghan
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Luego de una carrera brillante, Nash desarrolla un proceso de delirio
alucinante, obsesionado con la idea de que es perseguido por una
conspiración internacional. Son los años 60 y la guerra
fría está en su apogeo.
Edición
Mediante un juego de edición, el director nos sumerge en
el convulso mundo interno de Nash, hasta perder el sentido de realidad.
No tenemos certeza de si lo que vemos cierto o no.
Por otra parte, Alicia (Jennifer Connelly), no sólo transmite
la desesperación de quien debe vivir con un enfermo esquizofrénico,
sino que asume el reto de ayudarlo a recuperarse.
Connelly encarna con convicción el papel de Alicia. Primero
como la mujer bella e inteligente, que en los años 50 estudia
física en el afamado Instituto Tecnológico de Masachussetts
(MIT), luego como la esposa que enfrenta la enfermedad de su marido
en las peores etapas.
De esta forma el filme nos lleva de la gloria al olvido, de la autosuficiencia
de Nash, a su triste figura de delirante. Aquella mente brillante
se opaca por la locura, para volver a relucir luego con el cuidadoso
pulimento del amor de su esposa.
Para algunos críticos, la película tiene rasgos sensibleros,
sin embargo, el manejo cinematográfico con que Ron Howard
y su guionista presentan la gloria, caída y renacimiento,
de un hombre genial y loco, es muy acertado.
Aunque existen otras aristas en la vida de Nash que no está
desarrolladas, también es cierto que el tema, tan cautivante,
pudo tener otras lecturas y abordajes, pero la película resulta
redonda, se explica en sí misma, con buen ritmo, actuaciones
memorables, quizás la mejor hasta ahora de Russell Crowe,
covincente Connelly como Alicia Lardé, y los respaldos del
excelente apoyo que es Ed Harris, y el del veterano Christopher
Plummer, quien ya había acompañado a Crowe en El
informate.
Película que vale la pena no perderse y disfrutar sus 2:15
horas como reflexión sobre los valores de la vida más
allá de la locura.
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