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Dos
meses después
Alcalde sigue enfermo
Cuscatlán.-Todo
indica que Cojutepeque continuará en manos de un jefe edilicio
interino. Joaquín Rigoberto Rivera alega que sus problemas
de salud siguen
Julio Mejía
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Satisfechos.
Así se sienten muchos habitantes de Cojutepeque, tras los
dos meses de gestión edilicia impulsada por el alcalde interino,
Miguel Angel Rubio.
El funcionario recibió la dirección de la comuna el
9 de enero de 2002. Ese día, Joaquín Rigoberto Rivera,
recibió un permiso para ausentarse de la Alcaldía
por 60 días. Alegó estar muy enfermo.
Los argumentos fueron planteados justo en los días en que
un grupo de cojutepecanos había solicitado la destitución
de Rivera. Cojutepeque vivía una crisis de insalubridad,
producto del paro de labores que impulsado por los trabajadores
del tren de aseo. La medida fue implementada por la no renovación
de los contratos de 19 empleados.
El Comité de Iniciativa Ciudadana de Cojutepeque acusó
a Rivera de negligente.
La licencia ya venció. Sin embargo, los vientos que
soplan indican que Rivera continuará ausente de la
comuna. Rubio comentó que si la población en general
lo decide y el Concejo también, él continuará
en la silla edilicia.
Mañana, los concejales se reunirán y pondrán
las cartas sobre la mesa. El alcalde interino informará al
Concejo de la visita de cortesía que Rivera efectuó
a la Alcaldía, la semana pasada.
Periodistas abordaron a Rivera cuando este salía de la municipalidad.
Pocas palabras recibieron del arquitecto.
-¿Regresará o no a su cargo? -fue una de las interrogantes
lanzadas por los periodistas.
-Todavía estamos analizando mi estado de salud -respondió.
Luego, se limitó a explicar que su regreso es un tema que
discutirá entre los concejales. Son situaciones que
no podemos hablar por cuenta propia..., expresó.
Antes de marcharse y desde la ventanilla de su vehículo,
Joaquín Rivera manifestó que la respuesta se sabría
hasta hoy.
El jefe edilicio interino coincidió con Rivera. Explicó
que todo había sido una visita de cortesía y que su
retorno depende del estado anímico de este.
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