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Rizos
y enredos de juventud
Los
jóvenes de negro
Por Keneth Menjívar
E-mail: kenethmenjivar@hotmail.com
Negro.
El color oficial de los funerales. El color oficial de los dolientes.
El color oficial de los que sufren. También es el color oficial
que visten en el alma todos aquellos jóvenes que viven lamentándose
de los tratos que la vida da. Es el color que llevan por dentro
todos aquellos que no tuvieron padres que les amaran o aquellos
que experimentarón el rechazo de una o varias personas cercanas.
Es el color de los que viven en constante lamento y en continuo
luto. Es el distintivo de los deprimidos.
Las diferentes experiencias (negativas e injustas) que la vida ha
hecho pasar a algunos, puede llevarles a vestir el alma de negro
durante mucho tiempo. Los jóvenes que visten así,
se la pasan quejando, sufriendo y llorando como si vivieran en un
cementerio, y como si no pudieran salir de allí. Pero, contrario
a lo que ellos creen, hay una manera fácil y gratis de cambiarle
ropa al alma, hay un traje de felicidad esperando, ¡ya es
tiempo de que la vistan de fiesta y comienzen a disfrutar!
De ropa de luto a ropa de fiesta
La literatura bíblica narra la historia del rey David, el
más grande que tuvo el pueblo de Israel. Por cosas de la
vida, David pasó muchísimas angustias, al igual que
vos, la vida le dio golpes uno tras otro, las personas que él
más amaba lo traicionaron. Pero fue en esos tiempos de negro,
que David comenzó a ver hacia arriba, depositó su
dolor en Dios, y todo lo que encontró fue paz y felicidad.
En uno de los muchos Salmos o poemas que el compusó exclamó:
Convertiste mi lamento en danza; me quitaste la ropa de luto
y me vestiste de fiesta, para que te cante y te glorifique, y no
me quedé callado. ¡Señor, mi Dios, siempre te
daré gracias!. (Salmo 30:11-12).
Vestido para parrandear
El corazón de David, pasó de luto a alegría.
El color negro que reflejaba la tristeza en el alma del rey fue
reemplazado por los colores festivos del arcoiris. Dios escuchó
a David y lo ¡vistió de fiesta! De la misma manera,
Dios quiere vestirte de parranda y no desea que sigas
siendo un joven de negro, llorando por todo, sintiéndote
solo y desamparado en este mundo. El quiere regalarte una fiesta
continua. Sin escándalos, sin excesos, sin goma.
Dale un chance a tu alma, ¡déjala que Dios cambie sus
rasgados harapos negros y los convierta en túnicas blancas,
que reflejen la alegría de vivir la verdadera paz y felicidad
que el mundo jamás te podrá ofrecer!
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