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Informe
de coyuntura de Fusades
Leve
mejora de la economía
El cuarto trimestre del 2001 fue más alentador, ya que aumentó
la demanda interna de bienes y servicios. Las expectativas de los
empresarios y consumidores son mejores para este año.
El Diario de Hoy
El
rostro de los consumidores y empresarios comienza a cambiar. La
ligera mejoría del último trimestre del año
pasado ha servido de buen augurio para los salvadoreños.
Los más motivados son los habitantes de la zona metropolitana
de San Salvador y del oriente del país, quienes han manifestado
un mejor optimismo para este año.
Así lo indicó ayer, la Fundación Salvadoreña
para el Desarrollo Económico y Social (Fusades), en el informe
de coyuntura del cuarto trimestre del 2001.
Pese a lo difícil que fue el año pasado, tanto a nivel
local como internacional, el crecimiento acumulado del Producto
Interno Bruto (PIB) de los primeros tres trimestres fue de 1.6%
y el anual podría subir a 2%, si el cierre oficial del último
trimestre sobrepasa el 1.7%, que es la cifra proyectada por Fusades.
El entorno internacional no es el que quisiéramos,
pero podremos crecer un poco más, afirmó Roberto
Rivera, jefe del Departamento de Estudios Económicos y Sociales
(Dees).
Agregó que la economía salvadoreña puede experimentar
una importante recuperación, pero sin alcanzar tasas de crecimiento
elevadas, ya que la mejoría dependerá de lo que suceda
en Estados Unidos.
Dijo que se prevé una mejor situación económica
para el segundo trimestre de este año, ya que la situación
de EE.UU. comienza a mostrar señales de bonanza.
Expectativas
En las encuestas de dinámica empresarial e índice
de confianza de los consumidores, los consultados dijeron tener
mayores expectativas para este año.
Una muestra de ello es que los empresarios manifestaron tener expectativas
positivas para el 2002, actitud que no mostraban desde hacía
varios trimestres.
Los inversionistas esperan una recuperación global de la
economía y que las negociaciones del Tratado de Libre Comercio
con EE.UU. incentiven la llegada de nuevos socios estratégicos.
Los sectores que se mostraron más optimistas son la construcción
y los servicios, y los menos motivados son la industria y el comercio.
La confianza de los consumidores ha tenido una ligera mejoría,
llegando a los mismos niveles de antes de los terremotos.
Los consumidores con mayores esperanzas son los de la zona metropolitana
de San Salvador y los del oriente del país, quienes confían
en el éxito de la reconstrucción y ampliación
del puerto de Cutuco.
Los habitantes del occidente y de la zona central no comparten el
sentimiento de sus vecinos, ya que la mala experiencia que han tenido
con el café los ha llevado a dudar de una pronta reactivación
económica.
Los sectores
El sector externo fue positivo debido al buen comportamiento de
las remesas, las cuales ascendieron a $1,900 millones al cierre
del año, ya que las exportaciones de productos tradicionales
-café y azúcar- tuvieron la peor racha de la historia.
Cabe mencionar que sólo los productos no tradicionales y
la maquila experimentaron un crecimiento leve pero importante para
equilibrar en gran parte la balanza comercial del país.
Con respecto al sector fiscal, el Ejecutivo realizó una importante
recomposición del gasto, pues redujo significativamente el
gasto corriente para incrementar el de capital, lo cual favoreció
el incremento de la inversión pública en 58%.
La recaudación tributaria tampoco estuvo mal, si se tiene
en cuenta la difícil situación de los primeros meses
del año. El crecimiento fue de 7.7%.
En cuanto al sector financiero, es importante señalar que
la continua baja de tasas de interés incentivóel desarrollo
de los sectores productivos y le permitió a los salvadoreños,
aumentar su poder adquisitivo.
También es importante señalar que se logró
estabilizar la mora bancaria, la cual se sigue manteniendo en 4%,
garantizando con ello la liquidez del sistema financiero y la oferta
de créditos.
En la parte de inflación, el promedio anual fue de 1.4%,
por lo que el país logró mantener precios estables
y no deteriorar la capacidad adquisitiva de los salvadoreños.
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