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El
rostro urbano de El Salvador
Una
propuesta artística basada en un slide show de
escenas captadas en el ambiente urbano, acompañadas de otras
ramas del arte
Lorena Baires
El Diario de Hoy
El
objetivo de este grupo de profesionales es integrar la palabra y
la imagen, para formar un concepto multidisciplinario, que permita
transmitir diferentes ideas del mundo circundante. Para el caso,
esta vez se ha escogido la urbe salvadoreña, mostrando sus
espacios y su gente, sus formas de convivir y desarrollarse.
Es un proyecto interesante donde el dinamismo sale de su capullo
tradicional y se convierte en algo colorido y en movimiento, que
llama a la interpretación de las creaciones humanas para
satisfacción personal.
Orígenes.El Verbo en la Ventana es un proyecto
artístico que nace en 1999 por iniciativa de Rodolfo O'Meany,
Carlos Clará y William Alfaro. Todos ellos buscaron integrar
diferentes disciplinas como la poesía, la fotografía
y la música en un solo conjunto expresivo, de carácter
experimental.
La primera presentación se realizó ese mismo año,
en el Teatro Nacional de Santa Ana y en ella participaron los poetas
Alvaro Darío Lara y Danilo Villalta. La presentación
no se mostró bajo un concepto o tema específico, más
bien se enmarcó en una dinámica diferente con un recital
de poesía y una exposición fotográfica.
El objetivo no era llamar la atención a través de
un concepto, sino a través del talento y capacidad de presentación
de sus ejecutantes. Los mensajes fueron variados, pero todos presentados
bajo la lente y mística de sus autores.
Durante el 2000 se busco mejorar el concepto y se comenzó
a perfilar la necesidad de integrar la palabra y la imagen como
una sola propuesta estética, el resultado se presenta en
Casa de Los Mestizos, Suchitoto.
Esta presentación contó ya con un tema, el cual giraba
en torno de lo arbitrario, lo improbable o lo fortuito: El
Tarot de Dalí, que contó con la participación
del guitarrista Tono Cruz y la Danza de Claudia Zeledón,
así como una instalación escenografica a cargo de
Baltazar Portillo.
Un año después se comienza a trabajar en una nueva
propuesta estética que permita alcanzar el objetivo de integrar
la palabra y la imagen: Caos absurdo y palabras. El
proyecto busca presentar una visión del ambiente urbano,
el Centro de San Salvador. Para esto se elabora un Slide Show,
donde con el esfuerzo del fotógrafo Thomas Long añade
riqueza con su visión de lo urbano. Además se incluyen
trabajos de Luis Galdámez y montajes digitales realizados
por Rodolfo O'Meany.
Roberto Quezada se encarga de la grabación y producción
de audio para nueve poemas de Carlos Clará, William Alfaro
y Oswaldo Hernández; el hilo conductor del relato poético
lo pone la voz de Tono Cruz.
También se cuenta con la participación de Baltazar
Portillo con una instalación cuyo tema presenta una crítica
al carácter masivo y masificante de los medios de comunicación.
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