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Un gigante de la escultura
Jorge Jiménez Deredia

El escultor costarricense realizó una obra monumental en la Basílica de San Pedro, a petición del Papa

Lorena Baires/Janet Cienfuegos
El Diario de Hoy

Uno de los sueños más grandes de un escultor es tener acceso a las maravillosas piezas de los grandes, como Miguel Angel Buonarroti. Para el costarricense Jorge Jiménez Deredia, ese sueño se vio doblemente realizado al colocar su pieza “Un gigante del amor” en el Vaticano, el último nicho diseñado por el artista toscano.

La escultura de Jiménez Deredia fue develada por el Papa Juan Pablo II, con motivo del Jubileo, en septiembre de 2000.

Para realizar su monumental trabajo, el escultor costarricense debió buscar junto a sus ayudantes, en las canteras de Carrara, la pieza de mármol que se convertiría en la escultura de San Marcelino Champagnat, fundador de la orden marista, canonizado en 1999.

Costa Rica en el Vaticano

Jorge Jiménez Deredia nació en Heredia, Costa Rica y estudió escultura en el Conservatorio de Castella, así como Arquitectura en la Universidad de Florencia (Italia). Su obra se exhibe en varios países alrededor del mundo.

Admirado por la limpieza y belleza de su trabajo, sin lugar a dudas su obra más importante es ésta realizada a solicitud del Papa.

“Un gigante del amor” mide 5,30 metros, pesa 30 toneladas y recuerda fielmente la frase del fundador marista: “No puedo ver a un niño sin experimentar el deseo de decirle cuánto Dios lo ama”.

Al estudiar la vida del santo fundador, a Jiménez Deredia le quedó claro que se trataba de un personaje con un alto sentido de humanidad, por ello “Lo que quería era que la obra reflejara la humanidad del personaje” explica, lo cual logró al colocar junto a Champagnat a dos niños: una pequeña sentada a sus pies, sosteniendo un libro y otro cargado en sus hombros.

Antes de realizar su obra, que él define como una escultura moderna en una arquitectura tradicional, Jiménez Deredia estudió la estatuaria del gran Miguel Angel, motivado especialmente a que su creación encajara en la del artista toscano, lo cual implicaba una enorme responsabilidad.

La historia realmente comenzó en 1999, cuando el escultor recibió una llamada para informarle sobre la asignación de un importante premio. El Papa instituyó en los años 80 el premio “Beato Angelico”, por el Santo de los artistas y con el que se integrara el mundo laico al mundo católico.

Al ser llamado, Jiménez Deredia, fue solicitado a enviar la documentación de su trabajo luego de lo cual recibió el premio en la ciudad donde está enterrado Fra Angelico. Luego entró en contacto con las autoridades religiosas del Vaticano y alli surgió la posibilidad de retomar un proyecto que había sido abandonado en los años 50, para colocar esculturas de santos fundadores de órdenes religiosas en el Vaticano. Así nace el proyecto para esculpir a San Marcelino Champagnat.

“Yo creí que no iba a ser capaz de realizar la obra, porque era una empresa demasiado grande. Todas las esculturas que están en la Basílica de San Pedro las han hecho escultores europeos. Nunca en la historia un artista latinoamericano había hecho una obra para la Basílica”, recuerda el artista costarricense.

El reto -asegura- era doble porque había que responder no solo ante el Vaticano sino además ante la monumental obra de Miguel Angel, con el ingrediente histórico de romper una tradición.

“Esta es una escultura muy humana, no tiene nada profundamente religioso... Me hicieron que pusiera la cruz porque no lo había hecho”, confiesa riéndose. “Me mandaron a modificar un poquito la figura porque era demasiado erótica... pero en fin, al final salió el proyecto y estoy satisfecho del resultado” dice con total júbilo.

Las recomendaciones por parte del Vaticano fueron pocas, comparadas con la satisfacción que le produjo el ver finalmente develada su obra en la Basílica de San Pedro, antes de lo cual, debió ser aprobada por seis comisiones del Vaticano.

“Yo soy una persona religiosa, bastante religiosa, solo que tengo una visión muy amplia de lo que es el ser humano y en ella entran todas las religiones. Lógicamente yo me identifico en la religión cristiana porque es la que en mi cultura me permite relacionarme con todo el mundo inconciente espiritual...” explica el artista respecto de su inclinación religiosa.

“Es la humanidad que traes dentro lo que te lleva a ser verdaderamente artista, los demás que andan buscando la fama o la comunicación, hacer el arte que están haciendo las revistas, no me interesa... a mi me interesa a través del arte dejar una huella de lo que es mi visión del mundo” asegura Jiménez Deredia.

Jorge Jiménez Deredia recibió la bendición del Papa y la admiración permanente de quien vea su obra expuesta en la Basílica de San Pedro.Exposición
“Mito y Realidad” del artista costarricense Jorge Jiménez Deredia, de viernes 8 de febrero a sábado 2 de marzo, en Galería Espacio.
Dirección: Calle La Reforma #209, colonia San Benito.



 

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