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Palabras
Los
ojos de Jay
Carlos Balaguer
Jay murió en el acto. Sólo sus ojos
siguieron viviendo. Ese mismo día, el cirujano Richard Damiano,
solicitó a los padres de la joven, permiso para utilizar
las córneas de su cadáver. Quería realizar
con ellos un trasplante, en los ojos de dos jóvenes que estaban
quedando ciegos. Es una práctica ya común utilizar
piezas y órganos de cadáveres, para trasplantarlos
en pacientes.
Los ojos de Jay no murieron... Porque podían
ver. Quien estaba ciego era su corazón. Pero, ¿quién
hubiera querido ya su silencioso corazón ciego como una flor
en la sombra?
El cadáver de Jay, ya sin ojos, me recuerda
a los ciegos moai de Isla de Pascua (enormes esculturas de piedra,
de una civilización extinta en los mares australes de Pascua).
Una vez los moai tuvieron bellos ojos de coral blanco y pupila roja,
que se los ponían cuando moría un dios, o sacerdote.
La luz es para todos los ojos, mas no todos los ojos
son para la luz. El sol se enciende en el espacio, aunque muchos
no se enteren de ello en la tierra. Porque irán con sus ojos
abiertos, pero sin mirar. En vez de mirar la rosa verán la
espina y en vez de mirar horizontes mirarán los invisibles
barrotes de su prisión...
Día
a Día
Fue tremendamente desafortunado el enfoque dado a
los acuerdos, de preservar la insurgencia como una fuerza política,
versus consolidar y perfeccionar el Orden de Derecho y la vida en
democracia. La justificación fue la supuesta imposibilidad
de pacificar el país, a menos que la guerrilla (entonces
más que derrotada por la historia), lograra sus espacios.
Pero esos espacios han sido los de mantener posturas
no sólo anacrónicas e incompatibles con las realidades
contemporáneas, sino opuestas al sistema democrático,
a la moral y a la institucionalidad.
De allí los vínculos que mantiene el
partido con movimientos terroristas como las FARC colombianas, su
militancia en el Foro de Sao Paulo -una versión
de Al Qaeda del Hemisferio Occidental-, su irracional rechazo a
la economía de mercado, y la incesante labor de zapa contra
la estabilidad social, política y emocional de los salvadoreños.
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