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Tema
del momento
Amar
con el cuerpo
La
educación de la voluntad y el autodominio de los jóvenes
levantará su autoestima y les hará tomar mejores decisiones
en su vida
Julia Regina de Cardenal*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
El
cuerpo es el instrumento y la expresión perfecta de tu alma.
Los hombres y las mujeres somos iguales en nuestra dignidad y nuestros
derechos como personas, pero somos muy diferentes en el cuerpo,
forma de pensar y de sentir. Nuestra sexualidad también es
desigual, es exclusiva; es la expresión corporal, espiritual
y libre de la capacidad de amar.
Cuando tenemos relaciones sexuales nos afecta en lo más profundo
de nuestro ser porque es una entrega total, íntima física
y emocional. El sexo no es una necesidad básica como el agua,
la comida, abrigo, techo o amor sino algo que se desea. Una persona
puede vivir sin sexo pero no sin amor. El amor es lo más
íntimo y lo más grande que tiene una persona, por
eso el placer que se deriva de su expresión corporal en el
acto conyugal, es el más grande de todos los placeres y el
que más absorbe. El acto conyugal es entregarse por completo,
en cuerpo y alma, pensando en hacer feliz a la persona amada para
siempre. Tanto el hombre como la mujer deben estar preparados, así
nunca se arrepentirán de haber hecho algo indebido o con
la persona equivocada.
El hombre y la mujer sienten y expresan la sexualidad de diferente
forma. La mujer puede interpretar equivocadamente la mirada de deseo
carnal de un hombre como un halago a su belleza. A la mujer le gusta
que la miren y sentirse querida, al hombre le gusta mirar y conquistar.
Por eso el pudor en el vestir y en el hablar juega un papel primordial.
Si la mujer se viste destacando las partes sexuales, y habla vulgarmente,
no se puede quejar de que el hombre no la respete. El hombre reacciona
naturalmente, de modo automático, ante los valores carnales
del sexo femenino, mientras que la mujer no siente esa misma atracción
inmediata ante el cuerpo del varón. La conexión entre
alma y cuerpo es más intensa en la sexualidad femenina.
La mujer puede considerar como cariño lo que, en muchas ocasiones
es, por parte del hombre, simple satisfacción del apetito
-se siente querida cuando en realidad está siendo usada-.
Un hombre que busca satisfacer su apetito sexual, sabe que para
alcanzar lo que quiere sólo se tiene que hacer el enamorado.
Piensa que el tener muchas mujeres lo hace más hombre, cuando
en realidad lo animaliza y luego al casarse le resulta imposible
ser fiel.
La sexualidad desordenada rebaja la intimidad, que está hecha
para ser respetada y amada, a simple objeto del apetito sexual y
es una grave ofensa a la dignidad de la persona. A los jóvenes
se les ha vendido una falsa seguridad con el llamado sexo
seguro o responsable en las campañas millonarias
que promueven el condón. Los fabricantes y vendedores de
preservativos tienen un negocio seguro promoviendo la
promiscuidad. Hay tantos casos de embarazo en el que el muchacho
utilizó condón y como éste falló, no
se hace responsable del bebé y abandona a la muchacha. Además,
el condón no puede proteger el corazón.
La mal llamada educación sexual -más bien
es una deformación sexual- les dice a los jóvenes:
Prueben todo; si se siente bien, háganlo (contra:
si es bueno, háganlo) para desarrollar su propia identidad
sexual, y encontrar su preferencia sexual, que
puede ser homosexualismo, bisexualidad, incesto, pederastia y otras
desviaciones sexuales. Esto le da un enfoque y un sentido reductivo,
empobrecido y muy peligroso a la sexualidad, relacionándola
únicamente con el cuerpo y el placer. Los grupos radicales
de feministas que han corrompido y engañado a muchas jóvenes
haciéndolas creer que sus derechos son liberarse sexualmente,
imitando la conducta equivocada de algunos hombres, cuando las más
perjudicadas serán ellas. Así mismo, el negocio de
la pornografía, que puede ser tan adictiva como la droga,
utiliza a los jóvenes, por ser presas fáciles.
Ahora, los países desarrollados están promoviendo
la abstinencia debido a los amargos fracasos de la educación
sexual hedonista, que supuestamente iba a resolver los problemas
de embarazos en adolescentes y ETS, pero que han provocado una epidemia
fuera de control. La educación de la voluntad y el autodominio
de los jóvenes levantará su autoestima y les hará
tomar mejores decisiones en su vida. Creamos en ellos.
*Columnista de El Diario de Hoy.
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