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Evangelio
para domingo
San Mateo 5, 1-12a
Bienaventurados...
Jesús, al ver toda aquella muchedumbre, subió al
monte. Se sentó y sus discípulos se reunieron a su
alrededor. Entonces comenzó a hablar y les enseñaba
diciendo:
Felices los que tienen el espíritu del pobre, porque
de ellos es el Reino de los Cielos.
Felices los que lloran, porque recibirán consuelo.
Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán
saciados.
Felices los compasivos, porque obtendrán misericordia.
Felices los de corazón limpio, porque verán a Dios.
Felices los que trabajan por la paz, porque serán reconocidos
como hijos de Dios.
Felices los que son perseguidos por causa del bien, porque de ellos
es el Reino de los Cielos.
Felices ustedes cuando por causa mía los insulten, los persigan
y les levanten toda clase de calumnias.
Alégrense y muéstrense contentos, porque será
grande la recompensa que recibirán en el cielo.
Comentario
Las bienaventuranzas del Reino
Subió al monte...
Este relato que aparece en Evangelio de Mateo es uno de los trozos
que encierra, de manera resumida, todo el mensaje de salvación
que Jesús vino a dar a la humanidad entera.
De forma magistral y solemne, Jesús va determinando la nueva
forma de ver y vivir las cosas para aquel que se decide a ser discípulo
suyo...
Bienaventurados...
Cada Bienaventuranza es una actitud que debe poner en
práctica todo discípulo del Señor. Aunque parezcan
contradictorias al quehacer cotidiano deben hacerse realidad para
que el Reino anunciado por Jesús sea también una auténtica
realidad.
Detenerse a explicar y razonar cada una se hace innecesario cuando
antes no hay una firme decisión de ponerlas por obra. El
mismo Jesús sólo las menciona, no para que se especulen,
sino para que se ejerciten...
Y nosotros...
Para los que queremos ser discípulos de Jesús hoy:
-La cosa se trata de vivir en total disponibilidad a la voluntad
del Señor...
-Se trata de ser personas abiertas a su palabra y decididas al riesgo
de dar todo por Aquel que lo es todo.
-Para saber hasta dónde se puede llegar hay que ponerse
en camino y andar....
P. Sixto Alfonso Flores, Sdb
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