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Payasadas en medio del dolor

Tres payasos suramericanos de la compañía artística “La piedra rodante” se encuentran en nuestro país para inyectar una dosis de alegría y dinamismo a los niños del hospital Benjamín Bloom.

José Osmín Monge
El Diario de Hoy
Fotos EDH/ César Avilés

Por los pasillos y por las salas del hospital Bloom se pueden apreciar las tardes de los martes y de los jueves a tres ocurrentes payasos llevando un poco de entretenimiento a los niños internos.
Ellos son “Chimichurri”, “Puntilla” y “Melina”, interpretados por Javier Marco (argentino), Inti Agudelo y Milena Restrepo (colombianos). Estos tres artistas conforman la compañía “La piedra rodante”, cuya misión es cambiar por un momento el llanto y el dolor por risas y alegría.

Estos cómicos no usan trajes estrambóticos ni tienen la cara pintarrajeada como otros payasos. Cada uno utiliza un traje verde (de los que emplean los médicos) y una nariz roja.
A pesar de la sencillez en su vestimenta, ellos son capaces de arrancar carcajadas a los pequeños enfermos, aun a aquellos que se encuentran muy deprimidos.

Sonrisas y amor


Los payasos van de habitación en habitación, provistos de un cargamento de juguetes y llamativos objetos, como bolas, sombreros, banderines de colores y escobas, con los que hacen proezas y malabares.
Son sus gracias y sus alocadas ocurrencias las que llaman la atención, no sólo de los chicos, sino también del personal médico y de las madres que visitan a sus hijos.
Sus presentaciones no las realizan alzando la voz; para comunicarse hacen uso de gesticulaciones, ademanes, exagerados movimientos corporales y voz baja.
El fruto de su labor humanitaria se ve reflejada en los rostros de los internos, quienes participan en los concursos realizados durante el espectáculo.
Estar conectados a sofisticados aparatos, tener inyectado al cuerpo un suero o estar postrado en una cuna no son obstáculos para que los internos experimenten toda esa magia especial que transmiten los tres jóvenes payasos.
“Es motivante poder ayudar a los niños y aprender de ellos. Cuando veo reír a un niño me llena muchísimo. El que se ría un niño es mágico, y lo es aún más cuando está enfermo”, expresa Milena, quien interpreta a la graciosa “Melina”.
Estos cómicos van de camilla en camilla, conversando, haciendo reír y regalando juguetes.
“Estos juguetes los conseguimos en plazas, parque y calles, donde presentamos también nuestro espectáculo. Antes de presentarnos en un parque, por ejemplo, le pedimos a las personas que nos regalen juguetes”, comenta Inti, un joven de 22 años, de cuerpo delgado y dueño de una gracia exquisita. Él es quien interpreta al inquieto “Puntilla”.

Llegaron para sanar

Los miembros de esta compañía han participado en misiones en otros países de América del Sur, entre ellos Perú, Ecuador y Colombia. También integraron la caravana llamada “Arco iris”, que recorrió algunas naciones.
Los payasos de “La piedra rodante” llegaron a nuestro país hace un mes y piensan quedarse hasta que sus recursos y sus ánimos se los permitan.
“El Salvador es el primer país centroamericano que visitamos. Desde aquí queremos partir hacia otros países y fundar grupos de payasos de hospital donde podamos enseñarles malabarismo y algunos códigos de conducta a realizar en esos centros”, expresa Inti Agudelo.
Por su parte, Javier Marco manifiesta que aún no saben cuál país visitarán posteriormente. “Queremos dejar huella en El Salvador y hacer que otra gente realice nuestro trabajo”, expresa Javier, un arquitecto originario de Buenos Aires.
Esta obra de amor se sostiene gracias a los ahorros de quienes la llevan a cabo.
“Deseamos tener mayor apoyo de la gente o de algunas instituciones. Por el momento estamos buscando apoyo para poder seguir con nuestra misión”, comenta Javier.
A través de la labor realizada en el hospital Bloom, estos tres jóvenes reciben a cambio muchas satisfacciones, como ver sonreír a los pequeños enfermos.
Aunque Melina, Chimichurri y Puntilla no son doctores, ellos brindan un poco de salud a los chiquitines y les ayudan a hacer más liviana la carga producida por sus enfermedades.

Un episodio mágico

El nombre “La piedra rodante” se originó de un episodio mágico. Cierto día del 2000, estos tres jóvenes participaban en una ceremonia religiosa para alabar a Dios. Dentro del rito, los muchachos colocaron sus manos sobre una roca, la que de repente comenzó a vibrar.
En ese momento, ellos hablaban de las necesidades de su vida y de su misión en ella. “Ahí nos dimos cuenta de que nosotros podemos compartir con otros lo que sabemos hacer. Ese día decidimos dar todo de nosotros mismos”, comenta Inti.

Desde esa ceremonia hay hecho reír a chicos y a grandes.
Hoy se encuentran en El Salvador, pero si bien es cierto que los miembros de “La piedra rodante” realizan su trabajo con todo el corazón, también se les hace un tanto difícil continuarlo, por eso hacen un llamado a personas e instituciones para que se les contraten y puedan amenizar fiestas y otras actividades.
Si desea contratar los servicios de estos payasos, puede comunicarse a los teléfonos 257- 6580 y 275-5427. También puede mandar sus correos electrónicos a la siguiente dirección lapiedrarodante@hotmail.com.

 

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