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Internos
se rehabilitan gracias a la religión
La pesadilla de Hugo Chávez
El
almirante Carlos Molina Tamayo, exilado en El Salvador desde hace
algunos meses, cree que el mundo mira el final de Hugo Chávez.
A Chávez lo vio pálido y descompuesto mientras les
rogaba que lo dejaran marcharse a Cuba. En una entrevista con El
Diario de Hoy, el almirante examina todo cuanto sucede en un país
sacudido por sangre y muertos.
Lafitte fernández
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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Molina Tamayo: A
nosotros se nos rindió Chávez después
de masacrar a su pueblo. Volvió, pero su final está
cerca.
Foto EDH / Carlos H. Bruch
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Después de permanecer 14 días en un calabozo de Caracas,
los militares chavistas le devolvieron, a ese almirante, los uniformes
hechos jirones. Se los cortaron con tijeras.
Carlos Molina Tamayo, quien en abril último vio cómo
a Hugo Chávez le temblaban las manos y palidecía mientras
una inmensa ola humana pedía que se largara, lo que quiere
es regresar a su país y recuperar sus uniformes. Y de esta
manera también recobrar la enorme dignidad militar que lleva
dentro.
Después se empeñaría en ayudar a reconstruir
la democracia venezolana sin petrificar los errores del pasado o
caer en nuevas tentaciones totalitarias.
Molina tiene un rostro extraño. En su cara se le puede mirar
uno de los peores dolores que traslucen los hombres: el que provoca
una patria fatigada y con sus calles pobladas de muertos y sangre.
Ese fue el rostro que le vi en un restaurante hondureño,
donde pudo apartarse del candado que lo enmudece mientras permanece
en territorio salvadoreño como exilado. Afuera, eso sí,
no tiene ningún bozal.
A Molina, de 49 años, le tocó sacar escondido, del
palacio de Miraflores, en un auto blindado, a Mario Moreno, el hombre
que sustituyó a Chávez por menos de 48 horas mientras
se disolvía, como lo cuenta, un intento de deshacerse de
Chávez por culpa de la ambición de algunos hombres
y de una oposición que no estaba lista, en ese momento, para
alargar sus responsabilidades.
Molina lleva en el bolsillo de su camisa la impresión del
último correo electrónico que le llegó a su
peculiar dirección de Internet, que le permite estar en permanente
comunicación con los venezolanos.
A su correo personal lo bautizó como no desmayes@integra.com.sv.
Por sí sola, esa dirección es un símbolo. Desde
ella le pide a los venezolanos que no renuncien, ni un milímetro,
a luchar contra Chávez.
Leo su último mensaje. Una mujer le escribe: Por favor,
una luz para seguir teniendo fe. ¿Con qué armas
luchamos contra el asesino? Sólo tenemos banderas. ¿Es
que debemos dejarnos matar sin defendernos?.
Narda, su esposa, y Melany, su pequeña hija, fueron testigas
de una conversación en un ventoso pueblo de Honduras, uno
de esos que no se pueden mirar sin recordar a Rulfo.
El Diario de Hoy (EDH): ¿Lo que actualmente ocurre en
Venezuela es el principio de algo más o el final de Chávez
?
Carlos Molina Tamayo:
Esto es el fin. Se está dando el fin de una era nefasta para
Venezuela desde que Chávez asumió la presidencia.
Si bien Chávez es una consecuencia de la no respuesta de
los anteriores gobiernos a la sociedad democrática, se ha
extralimitado. A un pueblo pacífico y demócrata lo
ha tratado de llevar a una dictadura y un castrocomunismo similar
al de su mentor, como es Fidel Castro. Estamos al final de una pesadilla.
¿Qué desenlace tendrá lo que miramos hoy
en Venezuela?
Si Chávez y su gente fuesen políticos maduros ya hubiesen
renunciado. Pero ese escenario es muy improbable. Ocurriría
si se tiene presión de toda la sociedad democrática
y de las fuerzas armadas.
¿Qué sucede en esas fuerzas armadas? ¿Están
deterioradas?
Lamentablemente, las fuerzas armadas están comandadas por
aduladores y secuaces del chavismo. Muchos de ellos, en condiciones
normales, no hubiesen pasado a los cuadros inmediatos superiores.
Chávez los ascendió y con él obtienen sus prebendas,
sus actos de corrupción y la paciencia para tener un régimen
de esos.
¿Y los cuadros medios?
Son más institucionalistas. Creo que están ejerciendo
presión para que esos cuadros altos logren salvar su alma.
A Chávez lo van a abandonar. Ellos saben que todo lo que
sucede en Venezuela va a ser castigado en el futuro por crímenes
de lesa humanidad
¿Qué pasó en abril? Ustedes tuvieron a Chávez
en sus manos...
Sucedió un vacío de poder. La tesis de Chávez
es que nosotros somos golpistas. La verdad es que él fue
quien se nos rindió después de masacrar al pueblo.
Él mantiene una tesis insólita. Chávez regresa
al poder porque la oposición no estaba organizada. Estaba
diezmada. No porque lo sostuvieran millones de personas, como dice.
En aquél momento, ¿qué fue lo que se hizo
mal?
Se presentó mucha codicia. Todo mundo quería ser ministro.
Todo mundo quería ser gobernador. De repente, eso se vino
al suelo porque la oposición no estaba bien sustentada.
A pesar de eso... ¿qué ganancia tuvieron?
Fue, sin duda, un golpe duro para Chávez. Se le dijo que
no era invulnerable. Que no era invencible. Que sus días
estaban contados. Ahora la gente todavía está más
resfriada. Los venezolanos vamos con todo. La gente no aguanta más
el régimen de Chávez. Se ha producido un clima de
ingobernabilidad total.
¿Cómo recuperar esa gobernabilidad?
Sacando a Chávez y a su gente, los talibanes. Y menciono
esto último porque hay un grupo del chavismo que es moderado.
Estos últimos tendrían que estar en un gobierno de
transición y luego seguirán las elecciones.
Si falló la salida de Chávez en abril... ¿qué
caminos les quedan para sacarlo, principalmente si se recuerda que
se trata de un gobierno electo democráticamente y que usa
armas legales para defenderse?
Yo no diría que aquella ocasión falló. Diría
que fue un ensayo.
¿Un ensayo?
Sí. Viendo la película completa de las maniobras que
hace la sociedad democrática para reestructurar Venezuela,
es un proceso que está marchando. Eso fue parte de un proceso
completo. Las vías son muchas: lo que ha pedido la sociedad
democrática es que renuncie. Si Chávez hubiese sido
maduro, habría renunciado. Hay un gobierno de transición
y se pasa a las elecciones. Pero este escenario es improbable.
Pero... ¿una renuncia no significaría que algunos
de los principales cuadros sustituyan el chavismo?
Lo que sucedió en abril fue que él renunciaba y destituía
al vicepresidente y a todo su gabinete. Por eso se llamó
vacío de poder. Las fuerzas armadas vieron ese vacío
y llamaron a un grupo de civiles. Chávez quisiera negociar
su renuncia pero que lo dejen tranquilo. Y no lo vamos a dejar tranquilo.
La historia lo tiene que juzgar.
¿Y el papel de la tripartita en la que participan las
Naciones Unidas, la OEA y el Centro Carter?
Eso ha permitido instalar una mesa de negociación. Si bien
esa mesa todavía no tiene frutos, puede que los tenga con
la presión de la sociedad democrática. Podría
forzar una renuncia o un cambio en las instituciones que permita
elecciones inmediatas.
¿Y el camino de las fuerzas armadas?
Esa sería otra salida si esas fuerzas hacen un pronunciamiento
en el que se diga que el pueblo de Venezuela desconocerá
a un gobierno que no se comporte democráticamente.
¿Hay quienes temen una guerra civil?
Ese sería el escenario más tétrico, pero no
hay que descartarlo. Sería una guerra civil por la intransigencia
de Chávez y sus seguidores.
Sobre todo, si se estima que existen grupos armados...
Sí, hay grupos que Chávez armó. Además,
hay que agregar que ellos saben que no sólo se les va a juzgar
por los crímenes. Este ha sido el gobierno más corrupto
de la historia venezolana. La gente de Chávez roba a diestro
y siniestro. Gente que no tenía nada, ahora posee mansiones.
De la noche a la mañana sacaron millones de dólares.
Usan testaferros.
¿Cómo deberían actuar las fuerzas democráticas
si estalla una guerra civil?
Dependerá de las fuerzas armadas. Si logran que los almirantes
y generales chavistas se den cuenta de la realidad, no sería
una guerra civil sino una escaramuza. Quedarían grupos armados
que tendríamos que desarmar a como dé lugar. Pero
si esos generales y almirantes no se dan cuenta de la realidad,
pueden producirse bandos en esas fuerzas armadas que lucharían
entre sí. Esos grupos arrastrarían a civiles de ambos
bandos. Y así comenzaría una escala muy peligrosa.
¿Cabe la posibilidad de que Chávez salga de Venezuela
y de gente de su bando siga luchando por él hasta continuar
la crisis?
No creo en el chavismo sin Chávez. Todos los gobernadores
y diputados que están junto a Chávez no fueron electos
por sus propios nombres. No tienen méritos propios. El problema
es Chávez y no sus secuaces. Estos son eso: secuaces.
¿No existe en Venezuela una izquierda fuerte u otros grupos
que prolonguen las luchas?
Los comunistas y gente de izquierda de Venezuela son, en su mayoría,
gente resentida de los años cincuenta. Pero son comunistas
muy raros: les gustan los Mercedes Benz, les gusta robar, les gusta
comprarse apartamentos en Miami, tener millones de dólares
y andar con diez personas que los cuiden. Son comunistas farsantes
que se están aprovechando para saquear a Venezuela en nombre
de la democracia.
Venezuela tiene una tradición de partidos tradicionales que
cometieron todos los errores y pecados juntos. ¿Qué
será de ellos? ¿Cuál es el nuevo mapa político
que tendríamos sin Chávez pero con partidos tradicionales?
Los escenarios de Venezuela son tan aleatorios que cualquier cosa
puede suceder. En el pos Chávez, para llamarlo así,
están los partidos tradicionales, que están vivos
pero agarraron mala fama. Estos partidos necesitan oxigenarse. Necesitan
líderes nuevos.
¿Partidos emergentes?
Sí, partidos emergentes. Podrían formarse nuevos partidos
porque la sociedad reclama a nuevos líderes. Lo que pide
Venezuela son nuevos líderes-gerentes. Gente que sepa gerenciar
la nación.
¿Qué tiene Chávez de positivo? ¿Todo
es malo?
Creo que nos ha enseñado, dentro de lo positivo, que la política
es muy seria para dejársela, solamente, a los políticos.
Esa sociedad civil aprendió que en las próximas elecciones
va a elegir muy bien a los candidatos.
¿Hay líderes nuevos en Venezuela?
Hay líderes nuevos pero también están surgiendo
otros. Pero nadie está pasando ahora en una postulación
electoral. La opción es sacar a Chávez. Después
vendrán las cosas por su propio peso.
¿Cuanto tiempo le queda a Chávez?
Es difícil decirlo.
¿Qué esperan los opositores de la comunidad internacional?
Venezuela ha sido un país que siempre ayudó a la comunidad
internacional. Nunca había necesitado ayuda. Hoy es mi país
la que necesita ayuda de la OEA, de la democracia estadounidense.
Yo pido que esos países nos ayuden a invocar la Carta Interamericana,
ya que las probabilidades de que Chávez renuncie son remotas.
Es terco y no es democrático. Sólo cuando lo amenazan
las armas demuestra ser cobarde.
Pero, ¿hay cambios en el mapa de América Latina con
Lula y Lucio Gutiérrez?
El triángulo de Chávez es Lula y Lucio Gutiérrez.
Sin embargo, ellos se están desmarcando porque están
viendo el fracaso del modelo venezolano. Pero él quiere abrir
otro vértice en Centroamérica. Aquí tiene aliados.
Especialmente uno, muy particular. Tiene aliados ex guerrilleros.
Quiere hacer un cuadrado con Centroamérica. Penetrando ese
país podría penetrar a toda la región. La metodología
que emplean es llegar al poder de forma democrática, exacerbando
los errores. Una vez en el poder, comienzan con todos los excesos.
¿Un caballo de Troya?
Sí. La visita de Chávez a El Salvador no fue para
ver al pobre muchacho venezolano desaparecido. Eso tiene algo oculto
con diferentes grupos no democráticos que quieren llegar
al poder por la vía democrática para después
hacer de las suyas.
¿Teme a los amigos que Chávez tiene en El Salvador?
No. No le temo ni a Chávez, menos temor les tengo a los amigos
que tenga en El Salvador, en Cuba o en Libia.
Si tuviera a Chávez al frente suyo... ¿qué
le diría?
Cuando Chávez estuvo en El Salvador un periodista le pregunto
por mí. Él repitió un dicho de Cantinflas y
dijo: A él, ni lo ignoro. Yo le diría
a él: ese dicho lo dice un actor. Pero, Mario Moreno era
un hombre serio. Pero él, Chávez, seudodemócrata
de izquierda, es un Cantinflas, pero no como actor, sino porque
toda su vida es así. Le diría que no lo puedo ignorar.
Tengo que seguir atacándolo democráticamente y advertir
sobre lo nefasto que es.
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