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La
universidad a sus pies
Con
14 años, este joven de Zacatecoluca va a iniciar los estudios
en Ingeniería en Sistemas en la Universidad.
Susana Joma
Nacional
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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José Eduardo González
estudia bachillerato en el colegio Centro Sicopedagógico
de Zacatecoluca. Foto EDH
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Cuando José Eduardo González acababa de terminar
el primer grado en una escuela de Zacatecoluca, la profesora lo
envió a pedirle un material al profesor Luis Ramírez,
que estaba en el aula de quinto, impartiendo un curso de verano.
Don Luis le dijo que se sentara. Poco antes de terminar la clase,
puso un ejercicio y preguntó a los niños quién
quería pasar al frente a resolverlo. Él (Eduardo)
levantó su mano. Don Luis le permitió acercarse al
encerado y el niño lo resolvió bien.
Al siguiente año, ese pequeño de mente despierta se
convirtió en el Campeón Nacional de Matemáticas.
Los triunfos, con el tiempo, le sonrieron también en otras
áreas, como ortografía y gramática.
El estudiante brillante que participó en la última
Olimpiada de Matemática está hoy ante un nuevo reto:
iniciar los estudios en la universidad.
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El
olvido de los niños talento
El actual sistema
educativo no está preparado para ubicar
a los niños talento, según sus conocimientos.
José Eduardo es una prueba de ello.
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Año increíble
Mientras, a la edad de 14 años, los compañeros terminan
el octavo grado, José Eduardo ya sabe lo que significa terminar
con éxito el bachillerato.
A un ritmo vertiginoso, este moreno, de mirar profundo y de poco
hablar, lidió con tantas tareas que el sólo hecho
de enumerarlas provoca cansancio.
Los exámenes de su curso, el entrenamiento para la Olimpiada,
su trabajo de graduación, tres pruebas de suficiencia ante
Educación para poder calificar como egresado de Educación
Básica y Media, la PAES y el examen de ingreso a la Universidad
de El Salvador completan un joven currículum
que crece cada año.
José Eduardo tiene clara una meta. Quiero estudiar
Ingeniería en Sistemas, afirma sin complejos.
El apoyo de sus padres y docentes del colegio ha sido decisivo en
su camino.
El, ahorita, está entusiasmado con entrar a la universidad,
dice doña Eugenia, su madre, quien recuerda a un niño
inquieto que, como suele decir, aprendía como una esponjita.
Alto nivel
Sus preparadores afirman que su entrada a la universidad es posible,
porque tiene interés de avanzar y el nivel académico
está por arriba de un estudiante de primer año de
Ingeniería. Doña Eugenia confía en que su hijo
también esté listo en la parte psicosocial, cuando
llegue el momento de entrar al ambiente universitario.
Hoy, este amante del pastel de queso y debutante de la batería
en un grupo de música formando con sus vecinos, vive una
nueva etapa de preparación para convertirse en un futuro
dirigente técnico-científico y docente modelo.
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