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Los peregrinos de Ayutica

Santa Ana. Diciembre es una de las épocas del año en la que los salvadoreños hacen gala de sus tradiciones. Las posadas son una de ellas

Antolín Escobar
El país
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com

- “En nombre del cielo, os pido posada, pues no puede andar mi esposa amada”.
- “Aquí no es mesón, sigan adelante. Yo no puedo abrir no sea algún tunante”.
Las preguntas y respuestas se extienden por varios minutos hasta que las puertas de la casa se abren, para recibir a los peregrinos: José y María.
La esencia de las posadas es revivir año con año el nacimiento de Jesús, en un establo en Belén. Niños y adultos unen sus voces, para cantar las respuestas que reviven el peregrinaje de la santa pareja, en busca de un lugar seguro donde descansar.

En el caserío Ayutica del cantón Ayuta, en Santa Ana, los vecinos inician las posadas el primer día de diciembre y concluyen la noche del 24, antes de festejar la fiesta católica de la Natividad.
Por más de 50 años, los residentes en esa localidad han mantenido viva esa tradición. Virgilio Tobar tiene 90 años de edad y fue uno de los primer en iniciar las posadas en Ayutica.
“Eran muy diferentes”, recuerda. “...todo terminaba en fiesta y había menos fervor que hoy en día. Las posadas en la actualidad, son más fervorosas”, explica.

En el pasado, las imágenes de José y María circulaban en manos de los católicos en busca de las casas elegidas, para albergar a los peregrinos. Eran 24 casas distintas.

A la medianoche


-“Mi esposa es María, es Reina del Cielo y madre va a ser del Divino Verbo.
-“Eres tú José, tu esposa es María, entren peregrinos, no los conocía”.
Las puertas se abren y los dueños de la vivienda reciben a las imágenes con los feligreses que los acompañan.

Niños y niñas representan a José y su esposa, quienes cargan una imagen del Niño Jesús. Después, los participantes inician cánticos y oraciones de alabanza por el nacimiento del Hijo de Dios.

Mario Molina, uno de los organizadores del evento, comentó que otra tradición que se cumple en ese caserío, a la medianoche del 12 de diciembre, es el canto del gallo.
“Aquí, la gente espera hasta que el gallo canta, para festejar el nacimiento de Jesús”, expresó.
Tras el canto anunciador, los feligreses acompañan la procesión de la imagen del Niño Dios.
La marcha sale de la Escuela Rural Mixta “Emilio Martínez” hasta el templo católico. Allí, inician una jornada de oraciones y cantos.

 

 

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