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Breve
análisis
EL DEPORTE COMO VALOR PERSONAL Y COLECTIVO
Luis Fernández Cuervo*
E-mail: lfcuervo@tutopia.com
El
triunfo de un equipo, de una empresa o de un país, es siempre
un esfuerzo colectivo, disciplinado, coordinado
Al repasar las noticias de la semana pasada, es triste ver que los
médicos y sindicalistas seguían en su reprobable actitud
de dañar a la población y de dar una pobre imagen
en el exterior, lo que habrá encantado a Fidel Castro.
También fue triste comprobar la persistente hipocresía,
falta de criterio e ineficacia ¡a nivel mundial!
de la lucha contra el SIDA. Y, más que triste, fue indignante
comprobar que el Fondo de Población de las Naciones Unidas
(UNFPA) sigue sosteniendo la falsedad de que el control natal ayuda
al desarrollo de un país, con lo que pretende ignorar todo
el descalabro moral, sanitario y demográfico, que su guerra
contra la población ha causado en todo el mundo. Espero que
para cuando este artículo se publique, por lo menos la huelga
médica se haya terminado. Del SIDA y de la ONU, asuntos desagradables,
espero escribir, detenidamente, en otra ocasión. Hoy prefiero
tocar un tema más tonificante, agradable y positivo. Hoy
quiero destacar algunos de todos los valores que se pueden encerraren
la práctica de los deportes.
Pero primero quiero sumar mi alegría a la de todos los salvadoreños
de buen corazón los otros que rabien con Fidel Castro.
Quiero unir, pues, mi aplauso más caluroso y entusiasta al
de todos los que han celebrado y están celebrando el éxito
estupendo de los XIX Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe.
Mi felicitación y mi elogio, sin excepciones, para todos
los que contribuyeron a ese éxito: organizadores y participantes,
para los que ganaron medallas y para los que lucharon por ganarlas.
Es bueno traer a colación de esto el viejo adagio de que
MÁS HACE EL QUE QUIERE QUE EL QUE PUEDE.
Se ha demostrado que todas las ilusiones, sacrificios y tenacidad
que pusieron nuestros deportistas para lograr un buen nivel han
rendido frutos claros, inobjetables, de los que se puede estar legítimamente
orgulloso. Ese récord en medallas que alcanzó El Salvador,
ni los más optimistas se lo esperaban. Mucho menos, el éxito
de nuestro equipo de fútbol. Creo, además, que el
saldo será muy positivo para un futuro, no sólo en
los aspectos netamente deportivos. Hay motivos poderosos, visto
el resultado actual, para ser optimistas.
Debo señalar además que me encuentro entre los que
son decididos partidarios de los deportes. Aparte de las razones
que son más evidentes para todo el mundo, tales como su contribución
a la salud corporal y a la necesidad de juego y diversión
que tiene todo ser humano, pienso que existen otras buenas razones
por las que la práctica del deporte es algo positivo. Y ello
es que puede tener un alto valor formativo en la personalidad de
los jóvenes, sobre todo cuando se proponen batir un récord
que a primera vista puede parecer inalcanzable.
Todo deportista se da cuenta de que su éxito o fracaso en
el logro de esa difícil empresa, depende, primordialmente,
del uso, bueno o malo, que haga de su tiempo y, sobre todo, de su
libertad. Ser un buen deportista supone un ALTO EJERCICIO DE LIBERTAD
RESPONSABLE, que es la única que merece el nombre de libertad.
Ser un recordman supone un fuerte tónico para
el esfuerzo personal en su aspecto más noble: el robustecimiento
de la voluntad, de la capacidad de sacrificio y del desarrollo de
lo que los clásicos llaman virtudes irascibles:
la valentía, la fortaleza, la constancia, la tenacidad, la
alegría y la esperanza. También son un buen tónico
contra la pereza, que, como dice la experiencia, es la madre
de todos los vicios. En la vida, esas mismas virtudes son
también imprescindibles y de las más necesarias para
salir de la mentalidad victimista y subdesarrollada que siempre
espera solucionar sus problemas abaratando el esfuerzo y viviendo
de la beneficencia ajena o de la trampa.
Entre los comentarios sobre estos Juegos, algunos han señalado
que las medallas ganadas por El Salvador se han debido más
al triunfo individual que al de los equipos. Si ello es verdad,
también eso es revelador e importante para la formación
de nuestra juventud y para el progreso de nuestro país. Los
equipos son muy importantes. Tanto en el deporte como en la vida.
Gran parte de los defectos de los países subdesarrollados
está precisamente en la carencia de espíritu de equipo,
en el temperamento anárquico, falto de solidaridad, irresponsable,
donde ni las leyes ni los acuerdos se respetan.
El triunfo de un equipo, de una empresa o de un país, es
siempre un esfuerzo colectivo, disciplinado, coordinado, donde las
virtudes individuales tienen que estar ligadas por la lealtad y
la solidaridad colectiva, con unos ideales, unos propósitos
y unas metas a las que todos obedecen y que todos cumplen con la
ayuda de todos. Fortalecer, pues, la mentalidad y el trabajo en
equipo, aunque sólo sea en los deportes, facilita a nuestra
juventud el poder aplicar después, en mayores empresas, esa
misma mentalidad y disposición laboral.
*Dr. en Medicina y columnista de El Diario de Hoy.
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