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Palabras
Por lo que todo vuelve a comenzar
Carlos Balaguer
Porque la vida vuelve a empezar en cada amanecer, el hombre es el
gran mercader de sueños. De sueños perdidos. Sueños
que pierde en la guerra, sueños que pierde en la paz, sueños
que pierde en el amor, sueños que pierde en su olvido. Y
la historia se escribe, pero sin amor.
Sólo con datos fríos y concretos. Con el ensueño
de las catedrales, del drama humano que se escribe solo, en el aire,
de la nada, en la tierra, en alguna ciudad, gracias a los designios
divinos.
Y una derrota no nos debe detener. El sol en las mañanas
es promesa cumplida.
Porque siempre vuelve a empezar, ese por qué vivir, por qué
empezar de nuevo, por qué volver a intentar, como el frustrado
arquero del amor, que no siempre dio en el blanco...
Porque el pájaro vuelve a buscar los caminos del viento en
cada amanecer, porque el rosal abre sus flores nuevas cada mañana,
porque cada mañana es una nueva oportunidad de alcanzar el
amor, por todo eso y más, el hombre intenta la victoria en
su día universal.
Y repite esa proeza cada día que pasa, como un árbol,
que abre sus flores ante la nueva aurora que le alumbra.
Día a Día
La gente comienza a darse cuenta de que las principales víctimas
de los sindicalistas son los pobres, los que no tienen recursos para
ir a clínicas privadas, los que se transportan en buses y microbuses,
los que quedan en la calle cuando cierran empresas y se paralizan
las inversiones.
Empleados y personas de bajos ingresos son precisamente los que padecen
los deficientes servicios del ISSS, los que tienen que esperar seis
meses para que los vea un especialista, los que ahora no pueden recibir
sus tratamientos.
Los pobres son la carta negociadora de los huelguistas, que para mantener
sus mamandurrias y robos, no vacilan en utilizarlos como escudos humanos.
La oposición cerrada contra la privatización
sólo busca impedir que la gente tenga alternativas, que sólo
disponga de un palo donde ahorcarse y no pueda comparar
el mal servicio con uno superior.
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