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Cantón
Lourdes se viste de luto
Una
de las víctimas del accidente de la Ruta 79 fue velada en
su casa, en el cantón Capulín en Lourdes
Roxana Huezo
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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Una familiar de Julio Roberto
Guillén lamenta la pérdida irreparable de un
ser querido. Foto EDH / Omar Carbonero.
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Yo no entiendo cómo pasó, se lamentaba
la madre de Julio Roberto Guillén, uno de los fallecidos
del accidente de tránsito, ocurrido la noche del viernes
en las cercanías del balneario Los Chorros.
Por lo menos dos de los cuatro fallecidos y, quizás, la mitad
de la treintena de los heridos residían en Lourdes, jurisdicción
de Colón, La Libertad.
En Jardines de Colón, cantón El Capulín, vivía
Julio Roberto. En la sala de su casa estaba el féretro. Hicieron
a un lado los muebles para colocar flores en cumbos de leche.
Eran margaritas, unas pocas rosas y crisantemos.
Su esposa, Rosa Jackelín Alvarado, y sus dos hijos, quienes
viajaban en el mismo bus la noche de su muerte, ya fueron dados
de alta.
Las secuelas del daño físico todavía son evidentes.
Rosa Jackelín tiene vendada su cabeza. Aparte de tener que
soportar el dolor de los golpes, también deben resignarse
a la pérdida de su ser querido.
Los niños los dejé con mi mamá,
comentó la resignada viuda. No se le ve llorar, pero, a veces,
se margina del bullicio, sin salir del salón. Mientras que
su suegra solloza y limpia su arrugada cara con una impecable toalla
blanca, casi del mismo color que su cabello. No se mueve de una
silla colocada casi a la par de donde descansa su hijo.
A su alrededor las infaltables viejas amigas tratan de darle consuelo.
No le dicen nada, sólo le rozan el brazo para que encuentre
consuelo. Tampoco se levantan. Hablan poco, sólo asienten
con su cabeza los lamentos.
El resto de la familia Guillén prepara todo para que nada
le falte a los vecinos que empezaban a llegar para velar a Julio
Roberto. Hoy, a las nueve de la mañana, lo sepultarán
en el cementerio de Lourdes.
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