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La
nota del Día
Las
maravillosas clínicas empresariales
Un
esquema que combinara las bondades de las clínicas empresariales
con la estructura básica del ISSS, es lo que pretendía
el gobierno con la ley que propuso a la Asamblea.
Doscientas mil personas y con frecuencia sus familias reciben un
buen servicio médico, gracias a las casi doscientas clínicas
empresariales que operan en el país. Pero el futuro de estas
clínicas es incierto a raíz de la monstruosidad jurídica
-el Decreto 1024- aprobada por los comunistas y el PCN.
Las clínicas se sostienen con una contribución adicional
que hacen las empresas, más los servicios propios del Seguro
Social. Las empresas pagan el local, los médicos y las enfermeras,
el instrumental y mobiliario, la limpieza y el mantenimiento, agua
y energía eléctrica. Por su parte el Seguro Social
suministra las medicinas, los exámenes clínicos y
servicios médicos a un segundo nivel, como rayos X y cirugía.
Las clínicas llevan sus propios registros e historiales de
cada paciente, los que en parte se entregan al Seguro.
La gran diferencia está en la atención personalizada
que reciben los empleados y trabajadores. En vez de ser un
número más, en que cada consulta se limita a
diez minutos, en las clínicas al paciente se le da el tiempo
que requiera, y además las enfermeras y los médicos
siguen el curso de cada problema.
Los pacientes, como en las consultas privadas, establecen una relación
personal con los médicos y las enfermeras, que lo conocen
por nombre y tienen a mano la previa historia. Cuando Pedro o Juan
llegan a la clínica, con probabilidad las enfermeras y los
médicos saben su nombre y además conocen su estado
de salud y los problemas crónicos que pueda padecer. Al paciente
le preguntan por los efectos de anteriores tratamientos, cambian
de medicina si es necesario, y en ocasiones los ingresan para aplicarles
sueros o esperar que baje la presión sanguínea. En
las clínicas se aplican terapias (respiratorias y de otra
naturaleza) y se hacen esfuerzos para prevenir enfermedades.
La prevención de dolencias es por lo general uno de los objetivos
que se buscan en las clínicas empresariales. Si alguien muestra
señales de estar propenso a diabetes, obesidad o presión
alta, los médicos le instruyen cómo llevar su vida
para evitar una crisis o que el asunto se agrave.
Por tal motivo es que en las clínicas se imparten cursos
preventivos y en ocasiones se llama a los cónyuges y familiares
para que ellos participen en los cuidados del paciente.
Es en razón de esa política que las clínicas
empresariales se ocupan de aplicar vacunaciones, revisar regularmente
la presión arterial de los que padecen ese problema, y tienen,
en colaboración con el ISSS, exámenes anuales de citología
para las mujeres. Muchos de los médicos y las enfermeras
de las clínicas empresariales inclusive visitan a los enfermos
en sus casas cuando hay problemas más serios.
Se oponen porque elimina corruptos
Un esquema que combinara las bondades de las clínicas empresariales
con la estructura básica del ISSS, es lo que pretendía
el gobierno con la ley que propuso a la Asamblea, pero que fue opuesta
ciegamente por los médicos sindicalizados del ISSS. Fue opuesta
porque la corrupción se erradicaba en parte, incluyendo la
práctica de muchos médicos de reportarse pero luego
irse a sus clínicas privadas.
Encima de eso, tanto las empresas como su personal tenían
la opción de escoger entre varias alternativas, lo que introducía
la competencia en el sistema de previsión social, previsión
que en la actualidad sólo en teoría existe.
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