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Los pequeños actores de Ical

La compañía de teatro Ical está conformada por niños y adolescentes que ponen de manifiesto su talento artístico en cada una de sus presentaciones.

José Osmín Monge
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com

En julio de 1983 nace en San Salvador la compañía de teatro Ical, gracias a la iniciativa del ex diputado David Humberto Trejos y la de algunos salvadoreños amantes del teatro.
Fotos EDH / Maritza Santos

En julio de 1983 nace en San Salvador la compañía de teatro Ical, gracias a la iniciativa del ex diputado David Humberto Trejos y la de algunos salvadoreños amantes del teatro.

En sus inicios, este grupo contó con la participación de experimentados actores y actrices (todos adultos), quienes con sus actuaciones acapararon la admiración y el respeto del público.
Pero con el pasar de los años, muchos artistas abandonaron la compañía de teatro, cediendo su lugar a un grupo de pequeños actores.

Hoy en día, Ical está conformada por niños y adolescentes, quienes dan todo de sí para hacer un buen papel en diferentes escenarios.

Esta agrupación infantil es dirigida por el señor Miguel Ángel Cañénguez Salazar, un actor salvadoreño con más de 30 años de experiencia en esta rama del arte.

Mucha disciplina

En total son doce niños y adolescentes los que pertenecen a esta compañía de teatro. Ellos son los encargados de darle vida a los personajes presentados en las piezas teatrales.
Son niños con madera de artistas, poseedores de una gracia exquisita y de un talento e ingenio inigualables.
Y es que Ical es un semillero de pequeños actores donde se les descubre y se les les saca provecho al potencial actoral que tiene cada uno.

Gracias a la representación de los personajes, ellos son capaces de despertar en el público una amalgama de emociones: con sus inocentes lágrimas hacen llorar, con la exposición de sus problemas hacen reflexionar y gracias a sus alocadas interpretaciones arrancan carcajadas hasta en los más duros.
Para poder cautivar la atención de los asistentes de sus presentaciones se esfuerzan y ensayan a diario.
De lunes a viernes, por las noches, el patio de la casa del señor Cañénguez (ubicada en San Antonio Abad) se convierte en la escuela taller. Ahí los pequeños actores y actrices montan sus piezas teatrales y aprenden las diferentes técnicas empleadas en las artes escénicas.

“Este grupo se caracteriza por su disciplina. A los niños se les enseñan técnicas de vocalización, corporales y de ubicación”, expresa don Miguel Ángel, extrovertido y ameno.

Presentaciones benéficas

Desde que el señor Cañénguez tomó las riendas de la compañía de teatro, en 1999, los noveles actores han disfrutado la simpatía y de los aplausos del público.

Desde ese año han sido varias las obras las que se han montado, como “El loco de la muñeca“, “Los enredos de la mula” y “El hambre de mis zapatos”, cuyo autor también es don Miguel. Esta última pieza marca la problemática social y la violencia en contra de la niñez y sus derechos.

“Todas las obras que presentamos llevan implícito un mensaje o una moraleja. A través de ellas hacemos ver la realidad y los diferentes problemas que enfrentan los niños salvadoreños”, expresa don Miguel Ángel.
La mayoría de las presentaciones es a beneficio de personas y comunidades necesitadas y se realiza en escuelas, canchas, casas de la cultura y en teatros municipales.

La compañía de teatro se mantiene gracias al poco dinero que se obtienen durantes las exhibiciones y también cuenta con el apoyo de la Asociación para la Defensa de la Niñez de El Salvador.
“A veces, durante las presentaciones no nos dan nada, sólo transporte. En algunas ocasiones yo tengo que poner de mi dinero para salir adelante, pero lo hago con mucho gusto”, comenta el director.
Ninguno de los niños ha sido obligado a pertenecer a esa agrupación; están en ella por su propia voluntad y porque tienen el sueño de llegar a ser en un futuro reconocidos actores y actrices.

Voces de artistas

Las satisfacciones de los pequeños artistas son muchas. Ellos se sienten felices al actuar y saben que a través de sus obras están haciendo cultura.

• “Ingresé al grupo cuando tenía cinco años; entonces yo era el único niño. Me gusta mucho actuar, gracias al teatro he aprendido mucho”, comenta Leonel Antonio Vásquez.

• “En el futuro me gustaría ser actriz o directora de un grupo de teatro. Con el teatro me distraigo y aprendo mucho. Mis papás me apoyan”, manifiesta Juana Cristina Clímaco, de 11 años
• “Me siento contenta de estar en Ical. Desde pequeña me ha gustado el teatro. Estoy consciente que del teatro no se puede vivir, pero en un futuro me gustaría enseñarle teatro a otros niños”, dice Morena del Carmen Cañénguez, de 19 años.

 

 

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