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Quién maneja los hilos
La huelga de los médicos
Rubén Zeledón
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Los
comunistas, cuando hay tranquilidad en el pueblo, saben que no progresan.
De manera que necesitan alborotar y crear malestar entre la población
Que el Instituto Salvadoreño del Seguro Social necesita
algunas reformas para mejor atender a los asegurados, es algo que
nadie discute. Hasta el padre Tojeira ha dicho a los médicos
que algunos servicios deben ser concedidos a terceros, porque el
instituto no está en condiciones de atenderlos. Y no pueden
decir que el padre es gobiernista.
Lo malo fue que el gobierno buscó el momento menos oportuno
para hacerlo.
Estando a pocos meses para elecciones de alcaldes y diputados, el
FMLN ha tenido problemas con los renovadores y aun entre sus bases.
Esto le cayó como miel sobre hojuelas y, dada la influencia
que tiene en el Colegio Médico y los sindicatos del Seguro,
para alborotar y organizar la huelga que, pese a que el gobierno
ha accedido a las demandas de los médicos, éstos,
envalentonados por los logros, cada vez piden más, considerando
que tienen al tigre cogido de la cola.
Debería darles vergüenza pedir que les reconozcan los
salarios por los meses no trabajados.
Y la verdad es que no importan las concesiones que el gobierno les
haga, siempre estarán buscando pretextos para continuar con
la interrupción de sus labores, ya que el propósito
de quienes dirigen las protestas, que no son médicos, sino
miembros del partido comunista, es tener la oportunidad de causar
malestar a la población, para debilitar al partido de gobierno
en las elecciones próximas.
Los comunistas, cuando hay tranquilidad en el pueblo, saben que
no progresan. De manera que necesitan alborotar y crear malestar
entre la población para sacar beneficio, y han causado desórdenes
y los seguirán haciendo para molestar a la población
y provocar a las autoridades, para que haya golpeados y, si es posible,
muertos, y que los tambores de resonancia que tienen en el exterior
pregonen por todo el mundo que tenemos un gobierno tiránico
y opresor de la ciudadanía.
Los incidentes del miércoles 27 de Nov. ya fueron aprovechados
por un canal local de televisión y por corresponsales de
otro del exterior, para ir creando una leyenda negra contra el gobierno.
Después de las elecciones y con un FMLN disminuido, como
saldrá en estos comicios, habría sido más fácil
implantar reformas. Incluso para despedir a los huelguistas una
vez que la Corte declarara ilegal cualquier huelga. Afortunadamente,
no todos los médicos son marxistas, y reponer a los despedidos
no sería difícil.
Otra ventaja es que la población no ha respondido a las maniobras
del FMLN como esperaban. Al ver a dirigentes de ese partido, los
agitadores, con antifaces y las mismas tácticas que usaron
en los años de la guerrilla, se sabe que el movimiento no
tiene tanto de interés en la salud, sino que tiene otros
fines políticos.
Aunque sólo apareció una vez, el manifiesto de médicos
no marxistas que condena la huelga ha servido para que la gente
entienda que el movimiento tiene otros fines y no ha reaccionado
contra el gobierno, sino más bien contra los médicos
huelguistas.
Cuando el alcalde Silva trató, como funcionario y como médico,
de terciar entre los médicos y el gobierno para llegar a
un arreglo que no perjudicara a los asegurados, la actitud de Shafick
y Sánchez Cerén al declarar que no les había
pedido permiso para intervenir y luego echarle del partido, lejos
de perjudicar al alcalde, sirvió de prueba a la población
de que el movimiento no quiere que termine, sino que es un plan
premeditado para causar problemas al gobierno y al partido ARENA.
Quien a fin de cuentas ganó con ello es el alcalde. Desligado
del FMLN, tiene posibilidades mejores en cualquier evento electoral
futuro, pues muchas personas que simpatizan con él se han
abstenido en el pasado de darle su voto, dada la mala compañía
con que andaba.
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