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Fiscal pide cuentas a Silva sobre apertura de casino
La reapertura, con otro nombre, de un casino clausurado ha comenzado
a dar dolores de cabeza tanto al Fiscal General como al alcalde
capitalino
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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La Fiscalía quiere saber si la Alcaldía
ha ordenado la inspección en el casino Carnaval.
FOTO EDH |
El alcalde capitalino, Héctor Silva, deberá explicar
a la Fiscalía bajo qué circunstancias el casino Tropicana,
ahora con el nombre de Carnaval, ha reanudado sus operaciones desde
hace algunos días.
El Diario de Hoy publicó esta semana una nota sobre el inicio
de operaciones de dicho negocio, por que el Ministerio Público
giró una carta pidiendo explicaciones alcalde Silva.
De acuerdo con la carta, el 31 de agosto del año pasado,
la Alcaldía informó al Ministerio Público sobre
el incumplimiento al acuerdo de cierre del establecimiento por parte
de las sociedades Promotora Óptima Uno, S.A. de C.V., Carnicerías
y Cafeterías, S.A. de C.V. y de las Sociedades Vídeo
Atracciones, S.A. de C.V., esta última propietaria del casino
en cuestión.
Solicito informarme si esa Alcaldía ha autorizado de
nuevo su apertura y bajo qué circunstancias, o en caso contrario,
si ha ordenado inspección en el mencionado lugar para determinar
la naturaleza de las operaciones del referido establecimiento...,
se pide en la misiva.
El Ministerio Público también explica que la Sociedad
Vídeo Atracciones, dueña del casino en cuestión,
fue procesada por el delito de desobediencia de particulares, tipificado
en el artículo 330, del Código Penal.
Como resultado del proceso, se obtuvo el cierre voluntario del casino
por parte de la empresa propietaria manifestado en sede fiscal y
constatado el 16 de noviembre del año pasado.
A raíz de tal decisión, el 12 de abril de este año,
en audiencia inicial presidida por el Juez 2o. de Paz, se dictó
sobreseimiento definitivo en favor de la Sociedad Vídeo Atracciones,
S.A. de C.V.
La información es necesaria para revisar el caso y
tomar una decisión sobre estos nuevos hechos, se lee
en la misiva.
La información que la Alcaldía capitalina brinde a
la Fiscalía servirá para revisar el caso y tomar
decisión sobre estos nuevos echos, señala el
Fiscal General.
Las operaciones en dicho negocio fueron restablecidas el 20 de noviembre,
según informó una empleada del casino.
De acuerdo con la empleada, la apertura se debe a que el casino
ha interpuesto un recurso de amparo ante la Corte Suprema de Justicia.
La Corte aclaró, el lunes, que no ha autorizado la reapertura
de ningún casino.
Qué dice la Alcaldía capitalina
El síndico Carlos Rivas Zamora señaló ayer
que el casino Carnaval está funcionado por una razón:
- Porque la Asamblea Legislativa aún no decide si estos son
legales o ilegales. Además, no ha dictado una ley que los
regule.
- Dijo que en dicho casino no pueden hacer ninguna inspección
porque la Corte Suprema de Justicia le ha prevenido abstenerse de
hacerlas.
- Si la empresa no ha presentado recurso, se hará la inspección.
- Pero se investigará si el negocio pertenece a la Sociedad
Vídeo Atracciones.
Comentario
¡QuÉ barbaridad!
La decisión que tomó la Sala Constitucional para
proteger a la sociedad Video Atracciones, propietaria del antiguo
casino Tropicana (que ahora cambió de nombre), es insólita
y extravagante.
Ese casino cerró sus puertas, hace bastante tiempo. Sus dueños
lo clausuraron después de algunos remolinos jurídicos
y de vencérsele el permiso que le concedió la Alcaldía
de San Salvador.
El 20 de noviembre último abrió de nuevo sus puertas
al público. Sus propietarios lo hicieron después,
y no antes, que la Sala de lo Constitucional ordenara a la Alcaldía
de San Salvador que no podía realizar ninguna inspección
en ese lugar que pudiera provocar su futuro cierre.
Los fundamentos de esa resolución es lo que debemos examinar
para darle cuerpo a la denuncia.
El recurso de Amparo es un proceso que protege derechos constitucionales.
Pero, y eso es lo primero que enseñan en los cursos de derecho
constitucional, no puede acogerse jamás un amparo si quien
lo presenta no prueba un agravio, un daño (que puede ser
material o jurídico).
¿Qué pasó con el casino Tropicana? No temo
equivocarme si menciono que en torno a ese caso sucedió un
escandaloso fraude procesal.
El casino reabrió aunque con otro nombre el 20
de noviembre último. Es decir, diez días después
de que la Sala de lo Constitucional suspendió cualquier acción
que provocara un supuesto agravio a los dueños.
Eso significa, ni más ni menos, que la Sala amparó
a un casino que no existía, porque desde mucho tiempo atrás
había cerrado sus puertas. Entre otras cosas, porque ni siquiera
tenía un permiso municipal.
En doctrina jurídica se reconoce, hasta la saciedad, que
el acto que se reclama sólo puede suspenderse cuando pueda
producirse un daño irreparable a un patrimonio o a un valor
jurídico. Además, ese daño debe ser real, personal
y directo.
Quien presenta el recurso debe, además, demostrar la inmediatez
del daño. Ese daño no puede ser una mera expectativa
ni ser susceptible a configurarse en épocas ulteriores.
La chulada que conocemos ahora es que se amparó
a un casino que no existía. Además, desde el 15 de
noviembre se le notificó a la Alcaldía de San Salvador
que no inspeccionara un lugar que no existía para impedir,
posteriormente, que se pidiera su cierre. Como buenos avivados,
los dueños abrieron el casino 10 días después
de recibir el beneficio de la Sala.
Los magistrados razonan que lo que protegen es la posibilidad de
que los derechos de la sociedad resulten vulnerados a futuro. Lo
que se les olvidó es que cambiaron la doctrina al proteger
una mera probabilidad y no una certeza fundada de agravio. Mucho
menos tomaron en cuenta que la posibilidad de abrir un casino está
completamente cerrada porque existe un decreto legislativo que prohíbe
a las municipalidades conceder más permisos.
En conclusión, olvidaron que aquellas posibilidades
o eventualidades de que una autoridad estatal cause un perjuicio
al demandante, sin que la producción de aquel sea inminente
o pronta a suceder, no pueden estimarse como integrantes del concepto
de amparo.
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