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Trampas
en las negociaciones
El
Gobierno estima que los representantes de los huelguistas exigen
aspectos no pactados con el presidente Francisco Flores, lo que
endurece aún más las negociaciones que se reanudan
hoy
Jorge Beltrán
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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El ambiente en las negociaciones
no ha sido del todo cordial, por el contrario, los encontronazos
son frecuentes y nuevas disputas surgen en cada reunión.
Foto EDH
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Los dirigentes huelguistas arrancan hoy una nueva ronda de negociaciones
con el Gobierno, entre posiciones encontradas y solicitudes de médicos
y trabajadores de la salud que no caben dentro de los compromisos
iniciales asumidos por el presidente Francisco Flores.
Representantes gubernamentales recordaron ayer que en los acuerdos
suscritos por el mandatario con los doctores Guillermo Mata Benett,
Isaías Cordero y Alcides Gómez se acordó ajustar
las conversaciones con apego total al tema de la huelga.
Pese a ello, se considera que temas como el reconocimiento de la
calidad de trabajadores a los médicos residentes del ISSS
y del Ministerio de Salud, o que se tomen como días laborados
el tiempo en que los servidores permanecieron en huelga violan ese
compromiso inicial.
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Diferencias
Posiciones encontradas
Cada día
de negociación, los huelguistas suman exigencias no
incluidas en las conversaciones iniciales con el presidente
Francisco Flores. La insolencia y la prepotencia de los dirigentes
sindicales sobresalen sobre todas las cosas.
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El Diario de Hoy también conoció ayer detalles de
lo que ocurrió el miércoles 27 de noviembre, cuando,
en las instalaciones de FUSAL, los representantes de los médicos
y huelguistas negociaron una serie de puntos.
En ese encuentro asistieron como moderadores los obispos Fernando
Sáenz Lacalle, Gregorio Rosa Chávez y Elías
Bolaños.
En esa reunión, los representantes del Gobierno, encabezados
por el ministro de Trabajo, Jorge Nieto, y el director del ISSS,
Mauricio Ramos, presentaron una propuesta que recibió el
Dr. Guillermo Mata, en la que se aceptaba el reinstalo de trabajadores
según los compromisos adquiridos.
Mata rompió el documento sin leerlo y tanto él
como los demás miembros del sector sindical y médico
lo calificaron de pasquín.
También se indicó que el Dr. Isaías Cordero
expresó que se trataba de una basura, mientras
que el Dr. Alcides Gómez lo llamó un ultimátum
que equivalía a una pistola en la cabeza.
Los médicos alegaron que ellos y los sindicalistas no tenían
nada que ver con los desórdenes callejeros que se observaron
en la capital.
Después de acusar a los representantes gubernamentales de
provocar todos los problemas, presentaron un documento que llamaron
Propuesta para negociar la nulidad de sanciones administrativas,
económicas y otras, además de prevenir represalias
contra trabajadores del sistema nacional de salud y del Instituto
Salvadoreño de Seguro Social, previo el desmontaje de la
huelga.
Al presentar ese pliego, opinaron que la propuesta del Gobierno
no contribuía en nada a una solución, y exigieron
que se discutiera su documento.
El Gobierno les respondió que habían cumplido con
el compromiso de llevar por escrito una propuesta que era muy clara
y no necesitaba explicaciones. Negaron, igualmente, que se tratara
de un ultimátum.
Poco después, monseñor Sáenz Lacalle dijo que,
a pesar de no ser tan cordial el ambiente, existía un aspecto
positivo en la negociación: el Gobierno había presentado
una propuesta y el sector laboral estaba en la obligación
de analizarla y hacerla saber a los huelguistas.
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