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La
columna nacional
Mensaje de asesoría gratuita para las izquierdas moderadas
Roberto López-Geissmann*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
La importancia que desempeñan estos burgueses de izquierda
intelectual en la metapolítica nacional es tan preponde-rante,
sino más, que el del mismo P.C.
Segunda parte
Si antes nos dirigimos a la extrema izquierda y a los moderados disidentes,
socialdemócratas y a todos los adscritos en general a ideas
de izquierda (con mayor o menor orientación marxista), hoy
trataremos específicamente de dos especies del género:
1. Los colectivos de intelectuales y 2. Los grupos y partidos social
o demócrata cristianos. Los números 3 y 4 de la división
hecha en el artículo anterior.
Los colectivos de intelectuales.
Me refiero a grupos de profesionales, profesores universitarios y
estudiantes que se agruparían en unidades colectivas, ONGs
y universidades dedicadas fundamentalmente al estudio, enseñanza
y difusión de las ideas marxistas en su más amplia aplicación
(y a menudo no utilizando el nombre, aunque sí las categorías
y conceptos). Ello implica trabajar en ciencias sociales, filosofía,
cultura y literatura, promover autores nacionales y foráneos
afines a esta dimensión ideológica y disertar (a veces
con gran calidad, reconozcámoslo) ante la deslumbrada mirada
de un público, a menudo empresarial y político, al que
pasa desapercibida, la influencia poderosa que éstos ejercen,
ciñéndose al papel que Antonio Gramsci estableció
para el intelectual orgánico.
La importancia que desempeñan estos burgueses de izquierda
intelectual en la metapolítica nacional es tan preponderante,
sino más, que el del mismo P.C. Su virulencia logra su mayor
éxito igual que en el caso del diablo o que la guerrilla
en sus primeros años a través de hacer creer que
no existe, o que es inocua, o mejor aún, que representa ilustración,
academicismo, son para muchos incluso necesarios. Esta especie no
se debe combatir por la proscripción, aun si se pudiera, tiene
que combatirse con ideas. Mi asesoría no va para ellos, sino
que tratará de alguna manera cómo combatir este virus
cultural infeccioso.
Neutralizaciones: 1. Despertar la conciencia en políticos honestos,
pero faltos de conocimiento y en empresarios un tanto ingenuos o despreocupados
para que sepan lo que realmente están apoyando y lograr que
se les quite la ayuda. 2, Muchos de ellos trabajan para instituciones
totalmente reñidas a las ideas que ellos enseñan o aplican,
por lo que concienciar a sus empleadores es la otra cara de la moneda.
3. Con todo, el mejor instrumento de combate para estos colectivos
es la formación de otros que enfrenten a los mismos con ideas,
criterios, actuaciones y personajes; esto puede hacerse en forma general
o específica; preferentemente, debieran ser varios y en ellos
caben desde disidentes hasta tradicionalistas, pasando por no conformistas,
radicales, nacionalistas, universalistas y otros. Que es tarea ardua
es cierto, pero en cuanto antes se comience mejor. Lo que no toma
tiempo se termina pronto.
El pensamiento demócrata o social cristiano.
En nuestro país se ha ubicado más a la izquierda que
en otras latitudes por razones comprensibles: de no hacerlo así,
no hubiera logrado la identidad que en un principio tuvo, le era,
pues, imposible plantear una imagen menos rebelde, dado
el antagonista histórico principal que tuvo en sus comienzos;
ello lo lleva a ser la red del pescador que atrapa no sólo
peces, sino camarones, es decir, unos concientemente (como infiltración,
a veces obedeciendo a intereses individuales y académicos)
y otros por cierta afinidad, pero penetraron muchos verdes que eran
rojos por dentro. Esto lleva a concluir que sus ideas, su filosofía
en sí, no son esencialmente de asociación marxistoide
y la prueba es que el pilar fundamental que se puede utilizar como
brújula sabia y orientadora de estos grupos es la doctrina
social de la Iglesia.
Queremos aludir a un cristianismo más allá de toda denominación
eclesial o sectaria, como referente pilar de nuestra civilización,
con hombres de honestidad abierta, sin ñoñerías,
con caridad que ayude al advenimiento de la justicia, con fuerte sentido
de solidaridad y con el valor del servicio. Las agrupaciones D.C.
tienen justamente, en este momento histórico, la gran oportunidad
de cobrar un protagonismo de primera línea, siempre que se
distingan de ambos materialismos espesos, que sepan rechazar la violencia
apegándose a la ley y sosteniendo una apertura tolerante y
creativa.
Tres peligros a evitar: 1. Caer en la tentación de la componenda
politiquera, ya sea por aportes económicos o mediante el enaltecimiento
gratuito de notoriedades fugaces sin garra ni intelecto. 2. Dejar
el espacio a los intelectuales de los colectivos que ya comentamos,
los que introducirían tesis teológico-liberacionistas,
populistas de base (que tanta sangre han derramado), o veladamente
insurreccionales que no lograrían más que instrumentalizarlos
para provecho de elementos de extrema izquierda. 3. Tampoco hacerle
el juego a los otros, llevando figurones tan vacíos que succionen
lo mejor que ustedes pueden esgrimir, que es el concepto de persona
humana con su dignidad y que estos pragmáticos a ultranza harían
lo posible por destruir, introduciendo el venenoso principio de despreocupación
por el prójimo.
*Lic. en Ciencias Políticas
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