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Palabras
El cazador de sí mismo
Carlos Balaguer
¿Qué fue del guerrero que cruzó la aurora de
nuestra estirpe, sobreviviendo en aquellas remotas estepas de edades
perdidas en el tiempo?
Vencedor tenaz, cruzando la ruta, alcanzando el sol. ¿Qué
fue de él? Y este hombre inmortal, glorioso, amante, guerrero,
aprendió de los animales.
(En su alianza con el lobo o perro salvaje hace unos 500 mil años,
aprendió de éste a cazar). Lo que no pudo aprender
de la caza era su fin moral.
Así se convirtió en cazador de sí mismo. Y
mediante cruentas guerras justifica su soledad y su egoísmo.
Tiene que justificar en edictos y tratados la guerra; tiene que
buscar argumentos humanos para su dolor, para la discordia vana;
para oprimir y dañar.
Esta es la historia del cazador de sí mismo.
Día a Día
El dueño de un consorcio que es el mayor fabricante de electrodomésticos
en China, que vendió más de siete mil millones de dólares
el año pasado, es uno de los nuevos miembros del Politburó
del Partido Comunista, junto con administradores, empresarios, tecnócratas
y políticos tradicionales. De la vieja soldadesca comunista
de Mao no quedan vestigios; casi todos los miembros de la nueva dirigencia
son graduados universitarios y hombres con una visión moderna
del mundo.
China, proclama su dirigencia, se rige por el pensamiento de Mao,
por el marxismo leninismo y, lo esencial ahora, por el socialismo
de mercado de Deng Ziaoping. De un partido con unos pocos millones
de miembros ha pasado a contar con más de sesenta y seis millones
de miembros, los que a su vez son en gran medida representativos de
los cuatrocientos millones de nuevos propietarios y de la clase media
alta.
Políticamente el país continúa bajo la férula
del partido único, pero en lo social, en su economía
y en la vida pública, no se diferencia en nada sustancial de
la República de China, Taiwán, o de cualquier nación
capitalista.
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