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La
nota del día
Necesita el país mejores diputados
Una Asamblea que no sea presa de los delictivos intereses de grupos
de fuerza, o de politicastros que andan vendiéndose de manera
permanente
La aprobación del Decreto 1024 por la Asamblea Legislativa
comprueba la urgente necesidad de reemplazar un número de
los actuales diputados por personas más pensantes y responsables.
Las propuestas de ley se deben evaluar con la cabeza, prever sus
consecuencias, referirse a la realidad y votarse con patriotismo.
Nada de eso sucedió al promulgar, con alevosía y nocturnidad,
un decreto que sólo graves males va a traer al país
de no revertirse o declararse nulo de toda nulidad.
El decreto es una vergüenza, como vergonzosos son los motivos
que tuvo un grupo de enloquecidos médicos y sindicalistas
para proponerlo. Pero es todavía más vergonzoso que
los diputados lo aprobaran sin medir los perniciosos efectos que
éste tendría sobre la salud en general y sobre el
trabajo honesto de decenas de miles de salvadoreños que perderán
sus empleos. Más personas quedan en la calle, sufren una
merma en sus ingresos y ven frustrados los esfuerzos de años.
De nada vale que las distintas facciones legislativas cuenten con
asesores, funcionen comisiones legislativas, dispongan de abogados
para consultar leyes, o puedan llamar a cualquier ciudadano a que
ilustre asuntos. Muy poco o nada vale que en los periódicos,
en las entrevistas de televisión y en discusiones dentro
de gremios se expongan argumentos contra un disparate; la presión
de médicos inmorales que no vacilan en abandonar a sus enfermos,
es suficiente para que los diputados aprueben una ley monstruosa.
En la sesión en que se aprobó la ley no se oyeron
razones para justificarla; los diputados comunistas, cerrados a
la lógica, consiguieron que los del PCN, esos egregios y
brillantes diputados del PCN, los respaldaran sin importarles un
bledo el perjuicio que se causaría. Casi era de esperarse
que el resto de las facciones, incluyendo los partiditos que pretenden
ser el centro, los acuerparan.
Escojamos buenos hombres, no demagogos
¿Para qué se necesitan diputados, si las leyes se
van a aprobar por presión de turbas o bajo el inhumano chantaje
de mercaderes de la medicina? ¿Dónde queda la democracia,
la democracia por la cual tantos hemos luchado, si las manifestaciones
callejeras, los actos vandálicos y la agresión contra
indefensos, los indefensos enfermos, es lo que determina la aprobación
de leyes? ¿Dónde queda la seguridad jurídica,
el Orden de Derecho, los derechos adquiridos de las personas, en
este esquema de vil oportunismo y pública venta de votos?
No se puede esperar nada de los partidos sin civismo, ni tampoco
del partido cuya misión es derrumbar la República.
Por eso es tan importante que ARENA escoja con más cuidado
a los candidatos que presentará en la próxima elección,
y que el PDC, la fuerza ya depurada, haga igual cosa. Así
se puede lograr que otros partidos pequeños les sigan, y
que en el próximo período tengamos una Asamblea en
parte deliberante y patriótica. Una Asamblea que no sea presa
de los delictivos intereses de grupos de fuerza, o de politicastros
que andan vendiéndose de manera permanente.
También toca su parte a los ciudadanos: informarse bien de
lo que mueve a los políticos, juzgar con base en el sentido
común y la moral, y votar por los mejores hombres, no por
los demagogos y los mercaderes de ilusiones. Que su voto no sea
sostén de delincuentes ni fanáticos.
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