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Gerentes esposados
Escándalos destaparon vulnerabilidad
en E.U.
Los fraudes contables revelaron lo fácil que era engañar
al Estado y estafar a los pequeños inversionistas. No se
trata de Centroamérica, sino de Estados Unidos.
Nueva York
AP
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Gerentes de empresa salían de sus oficinas con las manos
esposadas mientras millones de pequeños inversores veían
sus ahorros liquidados por fraudes contables, en un año que
registró el desgarramiento de la trama empresaria norteamericana.
El uso de aviones de sus empresas para asuntos personales o la inclusión
en una cuenta de gastos de una cortina para baño de 6.000
dólares acaso ilustran mejor que nada el grado de la corrupción
que salió a la luz.
Pero con el tiempo, estas imágenes podrían servir
de recordatorio acerca de las debilidades del sistema y la necesidad
de corregirlas para evitar el derrumbe del edificio.
Esperamos que el resultado de todo esto sea un poco de cautela,
escepticismo y vigilancia'', dijo Nancy Koehn, historiadora de la
economía en la universidad de Harvard.
Persistencia
A medida que salían a la luz los detalles sobre Enron, WorldCom
y los gerentes enriquecidos a expensas de empleados y accionistas,
los inversores grandes y pequeños se sentían traicionados.
La satisfacción de ver acusados a los directivos sin duda
fue atemperada por la toma de conciencia de los daños causados
por el fraude contable: caída de acciones, pérdida
de fuentes de trabajo, liquidación de ahorros.
Aunque perduran en cierta medida los males financieros, el resultado
a largo plazo de estos escándalos podría ser beneficioso
para el sistema financiero.
Gerentes, auditores y directorios probablemente serán sometidos
a una vigilancia más estrecha a raíz de nuevas leyes
y pautas industriales. Igualmente importante, según los especialistas,
es el hecho de que los inversores prestan mayor atención
a los conflictos de intereses y la cultura del egoísmo que
predomina en la comunidad empresaria estadounidense.
Los temores de que los auditores pasen por alto las artimañas
contables de sus colegas del departamento contable, destruyeron
la confianza de los inversores en la integridad de las declaraciones
financieras.
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