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Analizando
La sociedad es como una colmena
Rafael Rodríguez Loucel*
El Diario de Hoy
rloucel@utec.edu.sv
En
las colmenas abundan las obreras, y son ellas las que generan el
producto, su papel productivo es innegable.
La abeja melífera es un insecto social que sólo puede
sobrevivir como miembro de una comunidad, nido o colmena. La colmena
es el alojamiento de un enjambre de abejas, ya sea fabricada por
ellas mismas o en cajas artificiales adaptadas por el hombre. La
abeja melífera pertenece a la familia de las Amidae, orden
de los himenópteros, que viven en colonias y producen miel
y cera.
Existen tres formas diferentes o castas: Reinas, cuya única
misión es reproducirse; machos o zánganos, encargados
de fecundar a la reina, y obreras hembras, estériles, que
constituyen el grueso de las colonias y que llevan a cabo labores
necesarias para su mantenimiento.
Los sociólogos y antropólogos han sugerido que una
sociedad es como una colmena, es un alojamiento de individuos que,
por su origen o circunstancias, han heredado, adquirido o cumplen
específicas funciones en la sociedad, y, haciendo uso de
un símil, también en la misma existen reinas, zánganos
y obreros.
Las reinas se asemejan a los líderes. Se dice que en las
colmenas la reina original, al procrear otra reina, abandona la
colmena y las fieles abejas la acompañan a fundar otra. En
la sociedad, las reinas o líderes pueden ser empresarios
o estar ubicados en el sector gubernamental o político, todo
depende de su condición de reproductores, que usaremos como
sinónimo en el caso de los humanos, de organizadores y conductores
de los diferentes grupos de la sociedad. Se sabe que una reina es
capaz de producir 1500 huevos al día.
Los zánganos son aquellos que no producen. Algunos no pagan
impuestos pero sí son receptores de ingresos o de subsidios.
Su única función es aparearse con las nuevas reinas,
muriendo de forma inmediata, ya que el apareamiento generalmente
se produce a cielo abierto. No producen y si consumen.
Hay diversos criterios para comparar a muchos humanos con la clase
de los zánganos. Con frecuencia no se les reconoce un aporte
social fundamental, hasta el punto de creer que la sociedad bien
podría estar sin ellos. En un sentido laxo, estos autores
incluyen aquí a grupos sociales cuyo papel suscita dudas
y controversias, por ejemplo, muchos políticos.
Los obreros son los que se desempeñan en los diferentes sectores
productivos, generando bienes y servicios, y en un sistema solidario
subsidian a los receptores netos de los beneficios de los servicios
de la salud y educación. Tributan, aportan, no evaden, ofrendan,
diezman, votan, cumplen órdenes y contribuyen a la generación
de bienes y servicios. En las colmenas abundan las obreras, y son
ellas las que generan el producto, su papel productivo es innegable
y su valor social no puede ser puesto en duda.
En todo sistema solidario y productivo debe haber un balance entre
los netamente productivos y los básicamente receptores. Sin
perder de vista su función social, y es un aspecto en lo
que debo de insistir para evitar malos entendidos, el crecimiento
no proporcional de los pasivos productivamente hablando no contribuye
al incremento del pastel productivo para que éste alcance
para todos, por el contrario, varios de ellos se llevan una tajada
grande sin haber contribuido a su formación.
Los partidos políticos superan la decena y cada vez más
ciudadanos quisiesen participar en cuotas de poder cada vez más
concentrado o como funcionarios que viven de los contribuyentes;
existe un ejército uniformado que aparentemente ha disminuido,
pero los civiles vigilantes, que son otro tipo de ejército
y protegen a los supuestamente líderes, poseedores de riqueza
o bien de capital, se han proliferado.
A las personas naturales y jurídicas que se dedican a actividades
económicas, las rige un cuerpo de leyes de comercio, mercantiles
y tributarias, y crecen insuficientemente para satisfacer las necesidades
de ocupación y de consumo de la clase laboral o abejas obreras
que transitan por las calles, convirtiéndose obligada o deliberadamente
en zánganos.
Ese consumo, en esa colmena se ha sofisticado más
con una producción cada vez menos diversificada, queriendo
adquirir lo que los diferentes medios de marketing ofrecen,
creando así necesidades nuevas o inexistentes, como queriendo
en estas festividades comprar juguetes dirigidos a control remoto
con el producto de la producción de juguetes de palo (valga
la comparación); a veces, para colmo, las abejas obreras,
en unión de los zánganos, se vuelven revoltosas y
hasta se van a la huelga, con o sin razón, o generan decretos
de dudosa interpretación, haciendo de la colmena un lugar
menos productivo.
*Economista.
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