Turismo
 
Inicio del Sitio Domingo 29 de diciembre
 

 




CHAT
FOROS
CORREO
LA GUIA
CLASIFICADOS
EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
EDICION MOVIL
ESCRIBANOS
CONOZCANOS


 
 

Analizando
La sociedad es como una colmena

Rafael Rodríguez Loucel*
El Diario de Hoy
rloucel@utec.edu.sv

En las colmenas abundan las obreras, y son ellas las que generan el producto, su papel productivo es innegable.

La abeja melífera es un insecto social que sólo puede sobrevivir como miembro de una comunidad, nido o colmena. La colmena es el alojamiento de un enjambre de abejas, ya sea fabricada por ellas mismas o en cajas artificiales adaptadas por el hombre. La abeja melífera pertenece a la familia de las Amidae, orden de los himenópteros, que viven en colonias y producen miel y cera.

Existen tres formas diferentes o castas: Reinas, cuya única misión es reproducirse; machos o zánganos, encargados de fecundar a la reina, y obreras hembras, estériles, que constituyen el grueso de las colonias y que llevan a cabo labores necesarias para su mantenimiento.

Los sociólogos y antropólogos han sugerido que una sociedad es como una colmena, es un alojamiento de individuos que, por su origen o circunstancias, han heredado, adquirido o cumplen específicas funciones en la sociedad, y, haciendo uso de un símil, también en la misma existen reinas, zánganos y obreros.

Las reinas se asemejan a los líderes. Se dice que en las colmenas la reina original, al procrear otra reina, abandona la colmena y las fieles abejas la acompañan a fundar otra. En la sociedad, las reinas o líderes pueden ser empresarios o estar ubicados en el sector gubernamental o político, todo depende de su condición de reproductores, que usaremos como sinónimo en el caso de los humanos, de organizadores y conductores de los diferentes grupos de la sociedad. Se sabe que una reina es capaz de producir 1500 huevos al día.

Los zánganos son aquellos que no producen. Algunos no pagan impuestos pero sí son receptores de ingresos o de subsidios. Su única función es aparearse con las nuevas reinas, muriendo de forma inmediata, ya que el apareamiento generalmente se produce a cielo abierto. No producen y si consumen.

Hay diversos criterios para comparar a muchos humanos con la clase de los zánganos. Con frecuencia no se les reconoce un aporte social fundamental, hasta el punto de creer que la sociedad bien podría estar sin ellos. En un sentido laxo, estos autores incluyen aquí a grupos sociales cuyo papel suscita dudas y controversias, por ejemplo, muchos políticos.

Los obreros son los que se desempeñan en los diferentes sectores productivos, generando bienes y servicios, y en un sistema solidario subsidian a los receptores netos de los beneficios de los servicios de la salud y educación. Tributan, aportan, no evaden, ofrendan, diezman, votan, cumplen órdenes y contribuyen a la generación de bienes y servicios. En las colmenas abundan las obreras, y son ellas las que generan el producto, su papel productivo es innegable y su valor social no puede ser puesto en duda.

En todo sistema solidario y productivo debe haber un balance entre los netamente productivos y los básicamente receptores. Sin perder de vista su función social, y es un aspecto en lo que debo de insistir para evitar malos entendidos, el crecimiento no proporcional de los pasivos productivamente hablando no contribuye al incremento del pastel productivo para que éste alcance para todos, por el contrario, varios de ellos se llevan una tajada grande sin haber contribuido a su formación.

Los partidos políticos superan la decena y cada vez más ciudadanos quisiesen participar en cuotas de poder cada vez más concentrado o como funcionarios que viven de los contribuyentes; existe un ejército uniformado que aparentemente ha disminuido, pero los civiles vigilantes, que son otro tipo de ejército y protegen a los supuestamente líderes, poseedores de riqueza o bien de capital, se han proliferado.

A las personas naturales y jurídicas que se dedican a actividades económicas, las rige un cuerpo de leyes de comercio, mercantiles y tributarias, y crecen insuficientemente para satisfacer las necesidades de ocupación y de consumo de la clase laboral o abejas obreras que transitan por las calles, convirtiéndose obligada o deliberadamente en zánganos.

Ese consumo, “en esa colmena” se ha sofisticado más con una producción cada vez menos diversificada, queriendo adquirir lo que los diferentes medios de “marketing” ofrecen, creando así necesidades nuevas o inexistentes, como queriendo en estas festividades comprar juguetes dirigidos a control remoto con el producto de la producción de juguetes de palo (valga la comparación); a veces, para colmo, las abejas obreras, en unión de los zánganos, se vuelven revoltosas y hasta se van a la huelga, con o sin razón, o generan decretos de dudosa interpretación, haciendo de la colmena un lugar menos productivo.

*Economista.

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal