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Gracias
por el milagro
Ahuachapán.
Quienes realizaron la actividad por primera vez en 1936 se comprometieron
ante Dios a transmitirla a sus hijos y nietos
Roberto Zambrano
El país
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
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| Cada 1de enero, los católicos ahuachapanecos
efectúan una procesión con la imagen del Dulce
Nombre de Jesús, en agradecimiento por salvarlos del
terremoto de 1936. Foto: EDH |
Tres personas murieron y gran parte de los edificios que formaban
la ciudad se convirtieron en escombros. Fue una broma anticipada
del destino. El 27 de diciembre de 1936, un terremoto sacudió
la tierra ahuachapaneca y las conciencias de sus pobladores.
Hubo llanto, temor y desesperación. Ese día terminó
la historia de los edificios de la Alcaldía, el hospital
viejo y muchas viviendas particulares.
Hubo un período de pánico. Las réplicas, según
recuerdan quienes vivieron la desgracia, eran fuertes y continuas.
Muchos pensaron en el fin del mundo, hasta que...
Una misa
Don Juan Rivas aún recuerda ese tiempo y se estremece. Todos
estaban desesperados y temían que la destrucción continuara.
El 31 de diciembre nadie pensaba en abrazos ni en cenas ni en cohetes.
Lo único que querían era vivir.
Pero seguía temblando. Las oraciones se sucedían en
barrios y colonias. Muchos católicos llegaron al templo de
Nuestra Señora de La Asunción y pidieron al sacerdote
José Chavarría que efectuara una misa de pedimento
y misericordia. Lógicamente, en el atrio del templo, ya que
nadie quería entrar al edificio por miedo a los sismos.
Se hizo a las seis de la tarde. Católicos y no católicos
se unieron para pedir que cesaran los movimientos de tierra.
La fe de un pueblo tuvo su recompensa, recuerda Fidelina Santillana.
Dejó de temblar. El miedo de los vecinos terminó e
inició una época de tranquilidad y devoción.
Desde entonces, las acciones de gracias son una tradición
católica ahuachapaneca, la cual quienes vivieron los días
de miedo luchan por conservar.
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| El local de la Casa de la Cultura de Ahuachapán,
es uno de los que soportaron el sismo de 1936 . Foto:
EDH |
Don Juan Rivas recuerda la promesa que hizo en el atrio de la iglesia
cuando era joven. Lo acompañaban muchas personas que se unieron
para adquirir el compromiso de transmitir de generación en
generación las actividades para agradecer a Dios por el milagro
de detener los temblores.
Hasta la fecha, la comunidad católica ahuachapaneca desarrolla
misas y otras actividades. Desde 1937, cada 1 de enero, mientras
muchos aún duermen, otros se preparan para una procesión.
La imagen del Dulce Nombre de Jesús recorre varias calles
de la ciudad. Así agradecen a Dios por el milagro hecho en
1936. Muchos aprovechan para hacerlo por los favores recibidos el
año anterior y pedir por los del año que inicia.
Hay muchos jóvenes que se olvidan de Dios, lamenta
el señor Rivas. Él recuerda que las desgracias están
cerca de todos y pone como ejemplo los terremotos de 2001. Entonces
sí todos gritaban pidiendo ayuda divina, expresa.
Confía en que la tradición atraiga a más personas
y que con ello el espíritu religioso llegue a nuevas generaciones.
El programa
Los católicos viven cada año las tradiciones para
agradecer a Dios en Ahuachapán
- En todas las misas del 27 de diciembre, se recuerda la tragedia
sufrida y los fieles oran en agradecimiento.
- La procesión del Dulce Nombre de Jesús saldrá
de del templo de Nuestra Señora La Asunción a las
cuatro de la tarde, para recorrer varias calles y luego volver al
templo.
- Al llegar, se desarrolla una misa a la que tradicionalmente asisten
centenares de personas.
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