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Poco tráfico y comercio en el Centro
Basura y silencio en la capital
La basura era lo más abundante en las principales calles
de San Salvador. Ayer fue uno de esos pocos días en que la
capital amanece tan sucia como descongestionada de gente y vehículos
Jorge Beltrán
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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| Sobre la 3a. Avenida Norte y la calle Rubén
Darío los desechos eran abundantes. La basura por la
quema de pólvora también era notoria.Foto
Digital Felipe Ayala |
San Salvador se asemejaba ayer a un pueblo del interior del país,
con más transeúntes que automóviles circulando.
El silencio de la mañana contrastaba con el bullicio del
día anterior.
El martes, San Salvador parecía una inmensa procesión
sin rumbo de vendedores y compradores.
Lo que más se vendió en la 3a. Avenida Norte fueron
uvas y manzanas. Eso se infería por las montañas de
cajas de cartón y durapax que predominaban en esa avenida.
A pocas cuadras de ahí, sobre la calle Rubén Darío,
los promontorios de bolsas plásticas y cajas menudas de cartón
eran el espejo del comercio informal que domina sobre esa arteria:
ventas de ropa y juguetes.
Mientras que al norte y al sur del centro capitalino y otros lugares
donde las áreas residenciales son más abundantes que
el comercio ambulante, las vías lucían alfombradas
de diminutos pedazos de periódicos, y el olor a pólvora
aún era intenso.
Dispersos por las calles, el esfuerzo de los barredores municipales
parecía diminuto ante las cuadras que tenían por delante
para barrer.
Moisés Alfaro, empleado municipal, dijo que la comuna había
enviado a veinticinco trabajadores y cuatro camiones recolectores
para asear la capital.
Desde las seis de la mañana andamos aquí. La
meta es dejar limpio el centro, afirmó Alfaro.
Poco comercio
Los establecimientos del comercio formal estaban cerrados en su
mayoría. Sólo las cantinas y cervecerías estaban
abiertas desde muy temprano, para contraatacar las resacas de muchos.
En la plaza Libertad, cuatro hombres con caras de desvelados entonaban
corridos y rancheras, acompañados por curtidas guitarras.
Pero nadie los escuchaba.
La plaza El Trovador, en San Jacinto, estaba desierta. Sin trovadores
ni bohemios.
En la avenida Independencia y calles aledañas, el comercio
estaba ausente.
La mayoría de las habitaciones enrejadas donde permanecen
las trabajadoras del sexo estaban cerradas. Una mujer
con ropas ajustadas y transparentes se dejaba entrever sentada en
una cama angosta, ocupada en acicalarse.
Los mercados estaban desiertos, cerrados desde la medianoche del
martes 24.
En el Reloj de Flores, un sujeto en evidente estado de ebriedad
había sido detenido por la Policía, acusado de lesionar
a una persona en la colonia Don Bosco.
Con palabras cuarteadas, el hombre explicaba al policía que
él sólo había empujado al lesionado.
Minutos después, se le vio caminar esposado sobre la alameda
Juan Pablo II, rumbo a la Delegación Centro de la PNC.
El día avanzaba. Las calles se volvía menos sucias
por la labor de barredores y camiones recolectores. Los pregones
y el zumbido de motores resquebrajaban el silencio con que la ciudad
amaneció.
Lo que más abunda son las cajas (vacías) de
uvas y manzanas. La meta es dejar limpio el Centro.
Moisés Antonio Alfaro
Empleado municipal
25 barredores
empleó la Alcaldía capitalina para barrer las calles
del centro de San Salvador, que amanecieron sucias por el abundante
comercio la víspera.
4 camiones
recolectores fueron destinados para evacuar la basura recogida en
el centro capitalino. Cajas de cartón, plástico y
cajas de durapax destacaban en la basura.
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