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Y
llegó la Nochebuena...
El
año se ha pasado tan pronto, que parece que fue apenas ayer
cuando celebrábamos el Nacimiento del Niño Jesús.
Redacción Escenarios
Escenarios
El Diario de Hoy
escenarios@elsalvador.com
Prácticamente, la llegada de diciembre es la llegada de las
festividades de fin de año. El mes inicia con la ilusión
de los próximos juguetes en los niños, y el pago de
deudas, gracias al aguinaldo, para los adultos.
Los planes para festejar, en familia, en esta noche especial, toman
mucho del tiempo de las amas de casa. Las fiestas comienzan y parecen
no terminar nunca.
Pero la Nochebuena es más que una fiesta que implica comida,
bebidas y regalos, para el mundo cristiano es una noche de reflexión,
de dar gracias porque quienes confían en ese Niño
que está por nacer, ven en esta celebración una oportunidad
para agradecerle a ese Niño que con su sola presencia, llena
de amor y paz los hogares salvadoreños.
Aun cuando muchos estén alejados de su familia, por las razones
que sea, deben sentir en la compañía de ese Niño,
motivos suficientes para pasarla bien, para hacer un balance de
cuánto amor hemos dado, de nuestras acciones, del bien que
hemos hecho a los demás.
Porque con las festividades que comienzan esta noche, debería
llegar la posibilidad de mirar hacia adentro, de sacar nuestro balance
personal, de darle gracias a ese Dios infinito por todo lo bueno
y no tan bueno que hemos logrado en este año que está
próximo a terminar.
Quienes sean capaces de ver en su lista personal, una cantidad mayor
de buenas acciones, deben darle gracias porque les dio esa fortaleza
para hacer que el bien prevaleciera, sin importar las circunstancias.
Quienes al llegar este día sientan que su lista de contras
es mayor, igual deben agradecerle a ese Niño que está
por nacer, porque El no da mal que no sea seguido por un bien. Hoy
es el día de dar gracias, algo de lo que nos olvidamos a
menudo, pero que siempre tenemos la oportunidad de hacer.
Abramos nuestro corazón en esta fecha especial y dejemos
que lo invada el espíritu divino, que lo ablande al punto
de eliminar de él cualquier huella que nos cause dolor. Porque
está comprobado que el amor lo puede todo, y El mismo, hace
ya dos mil años, nos dio la mejor muestra de amor que jamás
se nos haya presentado, demostrándonos que no hay prueba,
por grande que parezca, que no pueda ser superada por el amor.
El amor a nuestra familia, a nuestros amigos e incluso el amor a
esas personas que sin estar ligadas a nosotros, nos necesitan. En
esta fecha especial, démosle al amor la oportunidad de entrar
en nuestro corazón. ¡Feliz Navidad!.
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