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Navidad sin abrazos
Sonsonate. A cenar temprano y dormir. Hay mujeres que se sacrificaron
toda la vida y hoy prefieren olvidar la fecha, como a muchas las
olvidan sus parientes
Érika Prado
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
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Muchas de las mujeres de la tercera edad
internas en el Asilo San Vicente de Paúl, carecen de
familiares que las visiten en Navidad y Año Nuevo.
Foto Digital : Erika Prado. |
Pareciera que el espíritu navideño no quiere entrar
a los asilos de ancianos.
En Sonsonate, hay doce damas, todas de la tercera edad, para quienes
la fecha significa pasar solas, cenar temprano y acostarse. Igual
que cualquier otro día.
Para ellas, Navidad sólo será escuchar el estallido
de cohetes. A la mayoría no las visitan sus familiares. Salvo
la ayuda que les dan las Damas de la Caridad; prefieren abrir los
regalos y abrazos.
En las calles habrá luces la noche de hoy. El aire se impregnará
con el olor a pólvora y los pirotécnicos iluminarán
el cielo. Pero dentro del asilo, las luces se apagarán temprano.
Olvidadas
En la limitación de sus recursos, las Damas de la Caridad
tratan de llevar un poco de espíritu navideño a las
internas. Así se prepara una cena y, si los recursos lo permiten,
sencillos presentes.
Nada más. Olidia Mojica Estrada tiene 82 años de vida
y desde hace diez, su hogar es el asilo. Ella explica que de las
doce internas, hay tres que acostumbran conversar sobre lo
que eran antes las navidades, cuando eran jóvenes y la familia
estaba cerca.
Olidia está anciana y enferma. No hay nadie que la visite.
Ella considera que su mejor regalo, sería que su sobrina
Evangelina, la visitara.
Igual es Carmen Montoya. Con ochenta años, recuerda que tuvo
cuatro hijos. Dos murieron y dos están en Estados Unidos.
Me acuerdo que en Navidad hacía una gallina y mis hijos
comían felices, dice. Hoy lamenta estar sola. Quisiera
que uno de sus hijos la abrazara y le deseara feliz Navidad.
Esfuerzo
Quienes administran el lugar, tratan de dar lo mejor a las internas,
pero los recursos son limitados. Francisca Gloria Escalante es la
encargada.
Escalante detalla que entre los fondos que brindan las Señoras
de la Caridad y el Estado, se cubren las necesidades básicas.
Pero por mucho amor que sientan por las damas internas, no pueden
compensar la falta de familiares que las acompañen.
La mayoría de internas no tienen parientes y quienes tienen,
rara vez reciben una visita.
Déles una mano
Las necesidades son muchas en el asilo. Las materiales son tantas
como las de afecto.
- El centro funciona desde 1932 en la 5a. calle Poniente del barrio
El Pilar.
- Se atiende a personas de la tercera edad que carecen de recursos
para vivir y que no tienen quien responda por ellas.
- Quienes deseen visitar el sitio para conversar con las internas
y brindar ayuda material, pueden visitarles o llamar al Tel. 451-1919.
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