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La
columna nacional
Mensaje de asesoría para el partido único de la derecha
Roberto López-Geissmann*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
La
existencia aislada de un solo partido de derecha representa una
ventaja que aprovecha el mismo, pero también implica una
enorme responsabilidad histórica
Damos por terminado esta serie de asesorías gratuitas
para todo el espectro político salvadoreño en 2002.
Hablar de la derecha política en nuestro país merece
de por sí una serie (tres o cuatro Arts.) que podríamos
desarrollar un poco más adelante. Quisiera dejar una idea-fuerza:
La única esperanza política en el cambio que queremos
y necesitamos comienza en un ejercicio de apertura mental, de imaginación
y de generosidad; donde el ciudadano vea y sienta esto: ¡que
lo apoye!
¿Qué es ARENA? ¿Es lo mismo ahora que en su
fundación, son las mismas fuerzas, las mismas ideas, son
mejores, peores, qué tan distintas? ¿Cómo y
por quiénes se dieron los cambios? ¿Cuáles
son sus cualidades más positivas, sus defectos más
lastrantes? ¿Cómo mejorarla? ¿Es posible...?
Allí están los interrogantes de mayor importancia,
a los que la maldición del espacio impedirá responder
como se merecen y, si las he mencionado, es para que busquen, a
través de ellas, respuestas.
ARENA no nació como un parto intelectual de nadie. Nació
en la forma más natural posible: fue un parto irreflexivo
de la más absoluta y acuciante necesidad. Nació rápido
y nació bien. Fuerte como el partero que la ayudó
a nacer, mi tocayo dAubuisson -valiente, recordado, discutido
y honrado. En ARENA se juntaron todos los que no querían
ser robados, hasta los pobres, que no querían perder la esperanza;
se juntaron los que tenían la voluntad de enfrentarse contra
los que abiertamente pregonaban degollina, repartición, venganza,
destrucción, imitación de Cuba y tortura. El fermento
no fue homogéneo, sino en su acción; imposible dejar
de mencionar la similitud con el componente de derechas que se dio
en la guerra civil española, tan distintos entre sí
que, de no tener a tales izquierdas (a su vez muy mecladas, aunque
no tanto) frente a ellas, hubiéranse tiroteado entre sí
algunos de sus grupos componentes. Agricultores, militares, clase
media, obreros, profesionales, etc. fueron areneros sin más
reflexión que defender a sus familias y a la nación
agredida. Puro instinto vital de conservación, un heroísmo
popular ante la amenaza ofensiva exterior.
Si vemos más a fondo, encontraremos una capa nutrida de valores
solidarios, de la posibilidad de abrirse el alma luchando por otro,
no por los ricos, sino por un compatriota amenazado, era la gran
oportunidad de unirse en un cambio para mejorar; no para crear la
partidocracia finisecular que tenemos, sino una democracia orgánica
realmente a tono con el reto globalizante que íbamos a afrontar;
para superar al ejército, sanándole sus vicios, no
sumiéndolo en soporíferos sueños destinados
a la aniquilación o el marionetismo de fuerzas foráneas;
para que el Estado asumiera el papel de ente regulador, impulsador
y guardián de las fuerzas económicas, no el de alcahuete,
matón a sueldo de grupúsculos parásitos o de
Sancho Panza prepotente y engreído. ¿En esto ha devenido
ARENA? ¡No! Alerta salvadoreños, que hay negros intereses
interesados en que la simplista leyenda negra de un ultrapartido
corrupto, burgués, instrumento del capital especulativo más
nefasto es el único representante político actual
de la derecha. Esto no es así, del mismo modo que sería
de toda falsedad afirmar que en la izquierda únicamente encontraremos
aberrantes enemigos de Dios y la Patria, vendidos al tirano del
exterior. Aunque en esto de mentir, hay personajes fanáticos
de todas las tendencias, que no es que mientan, NO ENTIENDEN.
Pues bien, ARENA no ha caído aún en esa definición,
aunque existiría ese peligro, derivado principalmente de
influencias que manejan tanto a izquierdistas como a derechistas.
Tíldeseme de falto de valor si se quiere, pero sólo
mencionaré, para su reconocimiento, a manera de ejemplo,
a cuatro valores enormemente protegidos por ellos, y
son extremar al garantismo y al pacifismo; irrespetar la vida y
menospreciar la salud de las personas; defender desmedidamente la
permisividad económica, dejando casi sin control a LO financiero;
sobrepreciar las formas políticas de la democracia (elecciones)
y menospreciar la cultura y el intelecto. Existe una amenaza cierta
sobre el que todavía es un signo positivo en nuestro futuro.
Uno de los peligros más terribles para ARENA es que continúe
así, triunfante, ganadora (pese a todo sigue siendo la mejor
opción -¡cómo estaremos!-) sin que nadie les
diga nada que no quieran escuchar los coenos, y así,
sin pena ni gloria, caminará a una desaparición a
la que no merece, puesto que le alternabilidad de un partido firme,
querido y popular no es sinónimo de muerte, ésta sí
es la dueña de aquellos que no se mantienen, si no por la
fuerza del poder, sin arraigo, ideas ni amor. Yo veo personajes
prometedores en algunos puestos, alrededor hay gente que piensa,
existen bases virtuosas en un civismo que está vivo. Falta
que les den, que se den, que nos den la oportunidad.
* Lic. en Ciencias Políticas.
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