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La formación de los “Hombres de Hierro”

Morazán . Quien quiera pertenecer a esta categoría debe llevar su resistencia y habilidades a límites extremos. Todo en favor de quien lo necesite

Rosa Fuentes
El país
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com

Técnicas para escalar son fundamentales en la preparación, ya que gracias a ellas, los soldados pueden llegar a sitios inaccesibles. Foto: EDH/Rosa Fuentes

Pocos se imaginan los niveles de esfuerzo necesarios para ser soldado. Si alguien se integra a una unidad especializada, el sacrificio es superior. Éste es el caso de los equipos de salvamento.
Subir cerros encumbrados o cruzar ríos embravecidos forma parte de la rutina de adiestramiento de los miembros de los equipos de salvamento organizados por la Fuerza Armada para socorrer a víctimas de desastres.

Nueve equipos conformados por cuatro militares cada uno, de las unidades de la Tercera Brigada (San Miguel) y Sexta Brigada (Usulután), así como los destacamentos militares Número 3 (La Unión), Número 4 (Morazán) y Número 5 (Cojutepeque), están listos para cualquier eventualidad.

Ellos recibieron el Curso de Comando, que sirve para tener una mejor capacidad intelectual y física a la hora de enfrentar una emergencia.
Aprendieron a sortear obstáculos naturales, como ríos y precipicios, y a caminar en la noche por zonas de difícil acceso.

Los requisitos


Para realizar estas pruebas lo primordial es tener buena condición física médica, sicológica e intelectual. Pero lo más importante es tener voluntad de hierro para cumplir el curso. Por ello les llaman los “Hombres de Hierro”.
El Coronel Eduardo Ernesto Mendoza Morales, comandante del Destacamento Militar Número 4 con sede en Morazán, manifestó que los militares fueron sometidos a 12 pruebas consecutivas, desde las cuatro de la mañana hasta las seis de la tarde.
Dichas pruebas incluyen una carrera de cuarto de milla, que el soldado debe cumplir en 30 minutos.

Las “pechadas” permiten a los militares, fortalecer los músculos de brazos, tórax y espalda. Foto: EDH/Rosa Fuentes

La prueba física consiste en realizar flexiones de pecho o abdominales, así como flexiones en la barra, paso de 15 obstáculos, pruebas de fuerza, resistencia y flexibilidad.
Otras destrezas son montaje y desmontaje de armas, de equipo individual, tiro de reacción con fusil M-16, en un curso que incluye ríos, pantanos y polígonos.
También se incluye la marcha forzada de 10 kilómetros, cargando 30 libras extras de peso más el equipo militar, en un máximo de tres horas.

Aprenden navegación diurna y nocturna (empleo de la brújula y orientación del terreno), alpinismo militar, destrezas para hacer nudos, anclajes y deslizamientos a 120 pies de altura.
Los comandos también deben pasar la prueba de confianza que consiste en atravesar el río Torola, a 150 pies de altura, sobre una cuerda; luego, practicar una caída sobre el río.
Hay destrezas tácticas de infantería (primeros auxilios, conducción de tropas, estudios técnico del terreno y orden de operaciones).

Ganadores


El adiestramiento dura ocho semanas continuas. Algunas de las pruebas causan temor a los soldados y son difíciles, como el llamado “salto de la muerte”, “el paso de comando” y “las marchas”.
Cada soldado recibe un reconocimiento con el objetivo de que los militares sigan adelante en la carrera o la vida militar.

El primer lugar lo obtuvo el soldado del Destacamento Militar Número 4 Miguel Antonio Pérez Hernández, de 24 años, quien hizo todas las pruebas en el menor tiempo.
El segundo lugar fue para el sargento José Luis Morales Castro. Este presta servicio militar en la Tercera Brigada de Infantería, con sede en San Miguel.
El tercer lugar fue para el subteniente Edwin Ernesto Ayala Posada, destacado en el Destacamento Militar Número Cuatro.

 

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