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Sólo
pido que se me dé otra oportunidad
El
Directo concedió esta entrevista en febrero al suplemento
Diario de Oriente. Para ese entonces, llevaba varios
meses con informes avalaban su rehabilitación.
Roberto Valencia
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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Gustavo adolfo morales
siguió su proceso de rehabilitación en el Centro
de Tonacatepeque. Foto EDH
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Gustavo Adolfo Morales, conocido en todo el país como El
Directo, ya ha cumplido más de tres años de
los siete a los que fue condenado. DIARIO DE ORIENTE ha tenido la
oportunidad de conversar con él, y escuchar de sus propios
labios palabras que aseguran que ha cambiado para bien, y que solicitan
que la sociedad le de otra oportunidad. El Gustavo Morales de hoy
cursa séptimo grado y se ha convertido en un muy buen ebanista,
pero vive anclado por un oscuro pasado.
Diario de Oriente: Han pasado más de tres años desde
su detención, ¿en qué ha cambiado Ud.?
Gustavo Morales: He cambiado en muchos aspectos. No soy un monstruo
ni tengo cachos y rabo, como los medios me presentaron. Sigo siendo
una persona que quiere salir adelante; además, he aprendido
muchas cosas, como carpintería, teatro,...
¿Y qué le recuerdo tiene de lo que sucedió
en 1999?
Todo lo que sucedió, no es que lo quiera olvidar, pero prefiero
no acordarme en cada momento porque fue bastante duro para mí.
Durante el juicio yo no sabía cómo expresarme ni qué
decir; pusieron palabras en mi boca... y está claro que recibí
un trato diferente al que dan al resto de menores, algo que me ha
traído muchos problemas, incluso con el resto de internos.
¿Cómo valora la actitud que tuvieron los medios de
comunicación?
Influyeron mucho en mi situación actual, al punto de que
la mayoría de las personas dudan que yo sea capaz de realizar
algo bueno. Se sorprenderían si vieran cómo trabajo
la madera, que estoy cualificado como un obrero o que he aprobado
tres grados desde que me detuvieron.
Cambiando de tema, ¿cuál es su relación con
Dios?
Siempre he mantenido una buena relación con Dios pero, desde
que estoy aquí, he conseguido acercarme más a Él.
Por el centro suelen venir personas que predican la palabra de Dios,
y yo siempre aprovecho para escucharles.
¿Cómo puede Ud. convencer a la sociedad de que El
Directo es otra persona?
Yo no creo que sea cuestión de tener que demostrar nada.
Sólo pido que se me dé una oportunidad y que la sociedad
observe si ha habido un cambio en mí o no. Yo sé que
sí lo ha habido, pero es mi palabra contra la de muchas personas
que no creen en mí, sino en lo que los periódicos
publicaron.
Entonces, ¿cree que se merece otra oportunidad?
Sí.
Pero es consciente de que fuera del centro la vida sería
muy dura...
Sí, sé que salir de aquí sería tan duro
como estar dentro, pero he aprendido a superarme ante los problemas.
A mí me gustaría continuar con los estudios o buscar
algún trabajo. Aunque después de lo que se publicó
sobre mí, no será fácil.
¿No teme entonces el rechazo de la sociedad?
Sí, pero es algo a lo que me tendré que enfrentar
más tarde o más temprano, cuando llegue el día
en el que pueda salir de este centro de reeducación. Además,
entre mis planes está salir de este país cuando recobre
mi libertad, y quitarme los tatuajes que marcan mi rostro.
Bajo su punto de vista, ¿está Gustavo Adolfo Morales
preparado recobrar en libertad?
Yo estoy seguro de que puedo llevar una vida normal, igual que cualquier
otra persona, pero para eso necesito que se me dé la oportunidad.
¿Qué tipo de relación mantiene con tu familia?
Buena. Mi mamá viene a visitarme siempre que tiene la oportunidad,
y con mi novia también sigo en contacto, aunque menos, porque
ella también está interna. Su nombre es Carla, y estamos
juntos desde antes de que entrara aquí.
¿Existen razones para temer miedo de Ud.?
Nadie tiene porqué sentir miedo de mí porque soy una
persona diferente a la que era. No tengo razones para lastimar a
nadie; por eso, nadie tiene que tener motivos para temerme.
Para finalizar, ¿se arrepiente de todo lo sucedido?
Por todo lo que he tenido que pasar, por lo que he vivido aquí
dentro,... sí, me arrepiento.
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